Mostrando entradas con la etiqueta desCONCIERTO EN Mi memoria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta desCONCIERTO EN Mi memoria. Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de marzo de 2021

"Objetivo: El Límite"






desCONCIERTO EN Mi memoria







José Manuel Mata








"Objetivo. El Límite"


          Esa ventana del mundo que nos supone la fotografía nos resulta en ocasiones indiscreta. Esa realidad aceptada que se descubre ante nosotros, a veces nos inquieta. Esa visión recortada que se desnuda a nuestra mirada es siempre más objetiva e inmutable que la vida misma.
          Con la fotografía podemos viajar a todos los mundos objetivos o subjetivos, salir al mundo físico o espiritual, rastrear con cadencia o correr con desesperación, mirar a otros o vernos a nosotros, gozar o sufrir, participar u observar.
          La gran verdad de las fotografías de Jose Manuel Mata ocultan se gran mentira. Ésta es trasponer el acto de sufrido placer por el goce de captura de imágenes, ofrecer la situación por deleite de realización fotográfica y no relegarse a la lógica consumación sexual. Su intención es compartir con el espectador el rincón prohibido de un acto sado, representado sólo y exclusivamente para el sublime segundo de posesión de una situación irreal. Porque lo verdaderamente importante es el placer, el sublime sentimiento localizable en todos los actos de la vida; en el sexo extremo tanto como en la posesión fotográfica, y por supuesto en la invasión contemplativa de imágenes realizadas exclusivamente para, de forma indiscreta, dar ese placer a quien esté ahí, en ese otro lado.












Fotografías de José Manuel Mata.
Texto de enriqueponce.




"LA FOTOGRAFÍA.actual"
Nº55 Junio/Julio '96


viernes, 25 de septiembre de 2020

"dictatórum"






desCONCIERTO EN Mi memoria




Álvaro Sampedro
Zaragoza. 1966


Autorretrato.

















"dictatórum"







          La historia es historia desbocada de unos pocos, mal cuando ha sido de muchos. Somos muchos los que pasamos por aquí pero pocos los llamados a decir algo. También hay quien le pide a la historia y otros a la que se les niega.
          De hecho, los miles de millones de pequeñas historias anónimas no quedan registradas más allá de su propio discurrir y un mínimo gesto en personas inapropiadas puede suponer un giro descomunal en cualquiera de ellas. Así la historia es un producto del hombre, pero el hombre también lo es de la historia, y hay veces que ésta se queda en manos de algún autócrata que la quiere escribir con tinta de sangre. Ella es así.
          Una dictadura es un accidente de la historia, el cáncer de un pueblo inadvertido o inconsciente, cuando no simplemente reprimido o mejor terriblemente oprimido. Los que somos pueblo no podemos comprender tal corruptela de poder, sólo la sufrimos; los simples mortales no podemos ni preconcebir lo que pueda pasar por la cabeza de un tirano para cometer, con tal borrachera de potestad, tantas atrocidades.
          Además de atrofia mental obligada, el pueblo de un estado totalitario sufre otras crueldades involuntarias. Enumero: genocidio, despotismo, absolutismo, opresión, abusos, arbitrariedad, suplicios, tormentos, martirios, dolor, pena, sufrimiento, quebrantamiento de derechos, libertades reprimidas; es forzado, violentado, padece violaciones físicas y psíquicas, soporta dirigismo político, educacional y detenciones y desapariciones que llevan a torturas y martirio en los ausentes y congoja y angustia en los que quedan.
          ¿Quieres más o son ya suficientes para el rechazo razonado? Desgraciadamente siempre repetimos que es imposible que vuelva a suceder algo como esto, pero aún quedan en el mundo millones de refugiados, viajar no significa siempre libertad. Escrito al día de hoy, sin fecha.
          La primera vez que ves las fotografías de DICTATÓRUM te estremeces. Os puedo adelantar que tantas veces como las ves te volverá a ocurrir. Habitualmente las fotografías no saben decir lo que dan a ver, son sólo instantes de tiempo que inmovilizan una porción de mundo en silencio. Pero Álvaro Sampedro arroja insolentemente a nuestra mirada más que palabras. Nos da evidencia visual desvergonzada que no deja espacio al decir.
          Sus imágenes electrográficas nos acercan peligrosamente a la muerte por ellas mismas, ya que son tiempo muerto retenido, y sobretodo, por lo que muestran: el horror de la verdadera jeta de los dictadores, el descubrimiento de sus dobles intenciones, métodos y resultados. Mirando la televisión con los ojos abiertos y con sus mismas armas de adoctrinamiento, Álvaro nos revela la sincera cara del pavor, desvela mentiras y grita certeras ironías sobre personajillos que hicieron historia con un arma en la mano. Las fotografías que ves se colocan por sí solas del lado de la razón. Ellas mismas dicen de lo absurdo o del terror de las dictaduras sin opinar de ideología. No hace falta, para apreciarlo sólo hay que tener ojos y corazón, mirada y sentimiento, mirarlas y preguntarse, ¿cuántos millones necesita el hombre? o ¿por qué fabricamos armas?











Fotografías de Álvaro Sampedro.
Texto de enriqueponce.





"LA FOTOGRAFÍA.actual"
nº66 Abril/Mayo '98



Álvaro Sampedro entra en contacto con el mundo de la fotografía en los años 80 con la galería Spectrum. Allí y en Tarazona Foto cursa estudios con los fotógrafos Pedro Avellaned, Marta Povo, Miguel Oriola, Luis Malibrán, Eduardo Momeñe, Mariano Zuzunaga, Angel Fuentes y Antonio Uriel. Su obra de temática social ha sido mostrada de forma colectiva e individual en diversas salas europeas y americanas como Barcelona, Valencia, Zaragoza, Huesca, Carrara (Italia) y San Juan de Puerto Rico. Asimismo, ha sida publicada en catálogos y revistas especializados. En la actualidad compagina su trabajo creativo con la participación en la organización de festivales de fotografía.



jueves, 25 de junio de 2020

"Desecho, Compuesto"






desCONCIERTO EN Mi memoria






Toni Martínez
Girona. 1961



Archivo personal TM
















"Desecho, Compuesto"




          Las fotografías son tanta verdad, que parecen mentira. Nacen cargadas de la inútil intención de atrapar la realidad, aunque al final son tan sólo una representación, un recorte selectivo de una porción de fluido y mudo mundo, y se convierten rápidamente en silenciosas estratificaciones de la vida.
          Las fotografías descubren su verdadera peculiaridad en su capacidad multiplicadora. Su reproductibilidad característica desembocó en la democratización de la figuración: de lo artesanal en la imaginería se llegó a la industrialización artística.
          Los operadores anónimos de la fotografía, con su trabajo inconsciente, dan significado al medio. Toni Martínez, consciente de la gran producción, y el consecuente desecho, se aleja en su obra de lo que parece ser lo valioso en la obra fotográfica: la intención del dedo disparador. Desde la manipulación hay otra oportunidad. Mediante el reciclado de imágenes desechadas por los aficionados, Martínez elabora lo que parece que no cabe en una fotografía: construcciones no figurativas, abstractas.
          Así consigue extrañar a la conciencia y llega a un uso de la reproductibilidad que se había pasado por alto. Deconstruyendo fotografías edifica un nuevo mundo, más ideático, pero lleno de vida.





lazos

in pubis

inercia



Fotografías de Toni Martínez.
Texto de enriqueponce.




"LA FOTOGRAFÍA.actual"
Nº75, Octubre/Noviembre '99




Gironés (1961), se inició en la fotografía a los 12 años , con una cámara Kodak Instamtic. Su primer reto es un reportaje fotográfico en Roma. A partir de entonces, emprende cursos de formación, se especializa en el laboratorio B/N y acude regularmente a Arles , donde participa en la soirées y presenta portfolios.
A partir de 1988, se dedica profesionalmente a la fotografía, primero como ayudante, luego, como responsable técnico en laboratorios de color. Compagina esta labor con la enseñanza y la elaboración de reportajes por todo el mundo. Actualmente, regenta su propio estudio en Girona y continúa experimentando con su obra.
De la serie que publicamos, Tiempos Compuestos, él mismo ha dicho: “nace de varias tomas de un mismo motivo […] La creación de esos nuevos mundos provoca el sueño de ser un pequeño Dios, con dominio sobre la naturaleza.”



jueves, 5 de marzo de 2020

"fotografías"






desCONCIERTO EN Mi memoria
LA C(r)ÓNICA LUZ





"fotografías"


Juantxu Rodriguez


...una de las grandes cualidades de la fotografía como medio de expresión y creación, es entre otras cosas, que la fotografía puede tratar de eso, de un mundo sin ruido, de un mundo anterior a las palabras, en el que las cosas sí tenían presencia, sí existían, pero aun no tenían nombre. La fotografía puede tratar de los silencios que se intercalan entre los ruidos, entre las palabras. Una de las tareas realmente atractivas de la fotografía puede ser la de jugar con los significados, con los nombres de las cosas, otorgarles un nuevo significado, una nueva realidad, nuevos pensamientos para viejos objetos, en palabras de Marcel Duchamp. La fotografía es, ciertamente, ese juego apasionante siempre que no le pidamos más de lo que nosotros podemos dar, siempre que sepamos jugar. (...)


Oscar Molina

Francoise Núñez

Isabel Martinez


Lo cierto es que el mundo es lo que hay y tan sólo podemos poner delante de la cámara lo que es visible, aún sabiendo que lo visible es tan sólo una parte del mundo. En principio, la fotografía, sólo podría acceder a una parte de él, porque la mayor parte del mundo es invisible, está sumergido bajo el agua, bajo el lenguaje. Antoine de Saint-Exupéry decía que lo esencial es invisible. La literatura muestra ese mundo paralelo que existe sin existir, también lo hacen la música, la filosofía, las matemáticas, los códigos culturales, las convenciones, las convicciones, los pensamientos, las imágenes mentales, los sueños, nuestro actuar, nuestros gestos, de nuevo el lenguaje, que es invisible, y es lo que hace posible las fotografías. Las fotografías juegan, se basan en los significados que hemos otorgado al mundo, en nuestra relación visual y conceptual -¿moral?-, con él. Para la fotografía, el lenguaje del mundo, la manera en que habla y se expresa, es lo esencial.


Domingo Saez

Nacho Faerna

("fotografías")



Eduardo Momeñe, Bilbao 1952
Director y editor de la revista "fotografías" 1995-1996.
Fotografía Estela de Castro.



Revistas "fotografías" y texto , extraído de "La visión fotógrafica", de Eduardo Momeñe.
Fotografías de los autores citados.





Enrique Ponce




jueves, 25 de enero de 2018

"Treinta y tantos años después"






desCONCIERTO EN Mi memoria





2017



"Treinta y tantos años después"



1980















Fotografías de enriqueponce 2017-1980.





lunes, 20 de junio de 2016

"Sobre Espacio Figurado" (y II)






desCONCIERTO EN Mi memoria





. Sobre Espacio Figurado (y II)





          Las dos únicas cosas que no caben en una fotografía son el tiempo y el espacio. Y si todos nosotros estamos fuera del tiempo y espacio que creeos que estamos ¿cómo entonces pretender aprehenderlo, cómo tratar de apropiarse de lo que únicamente son formas puras de la intuición sensible, de dos fuentes de conocimiento?.
          A pesar de lo inaudito de la empresa no cejamos en el intento, y observamos con desconcierto que la realidad se potencia cuando se hace concreta en la superficie plana de lo representado. En el tránsito que va desde el espacio vivencial tridimensional y de los cinco sentidos, a la apariencia inerte y desveladora, la forma se transmuta en pensamiento. Mientras que el hombre modifica las formas que lo circundad cuando se desplaza, la cámara en cambio cuando fija crea una nueva realidad, un lugar de ninguna parte, uno donde nunca pasa nada. El hacer una fotografía nos traslada de la ubicuidad del espacio a la eternización del tiempo.


          La rigidez de la fotografía es el potencial que la convierte en estática. Es ese lugar no determinado por la simbología y distinto de la designación, un ámbito de tránsito que altera las dimensiones. Tomar una fotografía es colocar las cosas en un espacio que distancia, aunque contradictoriamente el alejamiento resultante una más que cualquier acercamiento. Nacen como coto almacenado, atmósfera retenida o receptáculo de vida imprimida que aproxima al hombre a una visión peripatética de su entorno. La imagen fija aprehende todo lo que ve a su alrededor, y lo hace de la forma más metódica posible, por eso son lo que más nos puede aproximar a la realidad afectiva, y eso que siempre habrá un desfase entre la experiencia y lo que podamos retener.
     El tiempo presente nos obliga a atender en clave de conciencia a los impulsos cotidianos de este mundo cambiante. Pero para cuando se nos escapa, o simplemente cuando se vuelve inhóspito o incomprensible, recurrimos a la alegoría. Así con las fotografías construimos una tautología de un elemento espurio, o sea, repetimos un pensamiento pero de distinta manera. De este modo son una apariencia, una forma de representar las cosas, pero sólo muestran el aspecto exterior de ellas. Realmente con ninguna fotografía regresamos a la experiencia del acto, pues al mirarlas estamos desposeídos de nuestro juicio, alguien ya lo tuvo por nosotros. Ese alguien reflexionó, juzgó y tomó la decisión en nuestro favor hace ya algún tiempo, y únicamente nos permite la aquiescencia intelectual del pretérito eterno, representado y visionado éste en un inquieto e ingrávido presente. Desde el ahora sólo nos queda entonces el aceptar, a la para que se nos niega la acción, pues ya han sido tomadas las medidas y nosotros no estamos implicados en ellas. Sin apercibirnos, su perfecta formulación nos dispensa de recibir la imagen en toda su intensidad, pues su legibilidad acentúa nuestros sentidos y nos equivoca.


         Así la fotografía miente, con conciencia y con gran intensidad. Pero su falacia consiste en no dar cabida ala ficción de ser literal, realista, fiel y objetiva. Es la fotografía una recreación reinterpretada de la realidad. El ojo de la cámara es objetivo y clínico, mientras la visión humana en cambio es aprendida, educada y cultural. La naturaleza que habla a la cámara no es la misma que la que habla al ojo, es distinta, porque en lugar de un espacio  que construye el hombre con su inconsciencia, presenta otro involuntario pero marginal.
          Las fotografías documentan, constatan o desvelan, pero también construyen ilusiones, y seducen por ello. Así en vez de limitarse únicamente a registrar la realidad se han transformado en norma para la apariencia de las cosas que nos rodean. Ahora, cualquier cosa seleccionada por una fotografía se convierte en notable. Y eso que lo que hay dentro de ellas -eso que está constituido vagamente por objetos y personas- es sólo parecido. En ellas todo está flotando en la orilla de la percepción, la huella y la imagen, pero jamás aborda ninguna de las tres. De este modo acarician la superficie externa de las apariencias, únicamente rozan la leve piel de las formas, esa que en forma de luz exhalan los objetos para hacer cierta la posibilidad de ser percibidos. Además lo que nos muestra cada imagen siempre remite a una realidad no tan sólo exterior, sino también, y sobre todo, anterior. Una fotografía es una falsa presencia a la vez que signo de ausencia. Esta separación temporal hace de ella una representación retrasada, diferida, donde no es posible la simultaneidad entre el objeto y su imagen. Siempre hay un abismo entre el momento de contemplación y aquél de recogida de la instantánea, por eso la mirada del fotógrafo siempre cae inevitablemente en el pasado.


          Cada fotografía revela la dulce levedad con que todo se va de vuelta a lo oscuro. Contemplar imágenes es establecer una relación etérea con el original, pues mirar la copia es un peregrinaje en busca de las percepciones evadidas de aquel allí enfrentadas a la ansiedad amputada de un ahora aquí. Para las fotografías lo que pasó, pasó ya para siempre, igual que ese mundo que habita que en continuo trance de esfumarse una vez desvanecido no hay nada que lo haga volver. Por eso tomar una instantánea es participar de la mortalidad, vulnerabilidad y mutabilidad de lo representado. Así mientras en el tiempo se pierde el momento, en la fotografía en cambio se conserva aquella vez. Ellas son un punto en el tiempo, instantes, y la instantánea que pasa ya no vuelve más. Fotografiar da perennidad, pues capta el momento para retener la eternidad.
          En cambio el hombre vive en el tiempo, en el momento, en el presente continuo: en la sucesión de la inmortalidad del instante. Habita por definición en la forma más pura, intensa e inmediata del tiempo, en lo instantáneo. Tan sólo posee ese momento que sin embargo declina pretérito perpetuamente, por eso ha de acudir al porvenir en encuentro de otro momento. Pero el futuro no tiene realidad si no es como certeza del presente, y el pasado no posee legitimidad sino como recuerdo del presente. Pero todo tiempo es solamente la partición de un único tiempo. El pasado ya ha pasado, el futuro no es predecible, y únicamente tenemos este momento y ya ha pasado, ahora ocurre otro momento. Y aunque cada acontecimiento ocurre en un momento. tiempos distintos son sólo tajos de un mismo momento. El tiempo es un ahora, un presente sucesivo e indefinido; no es él lo que cambia, sino algo contenido en sí mismo.


          El tiempo no es más que una condición anímica de nuestra intuición, aunque únicamente posee validez objetiva en relación con los fenómenos físicos y exteriores. Es inherente al sujeto que lo adivina pues es la forma de resolución de toda experiencia individual. De esta forma se convierte en la representación necesaria que sirve de base a todas las intuiciones personales, pero no es algo que exista por sí mismo. No puede darse en nuestra experiencia ningún objeto que no esté sometido a la condición del tiempo, y eso que éste solamente posee realidad empírica, a la par que carece de certeza absoluta y trascendental.
          El tiempo no existe, no es nada. Pero nos obstinamos en seccionarlo, cercenarlo, tajarlo -en segundos, décimas o milésimas-, y estas particiones tampoco son nada. Y es que el tiempo no es, aunque para manifestarlo busquemos excusas. Por eso en fotografía se resuelve en incidencia de luz que se revela en tonos. La fotografía es la acción de la luz a través del tiempo, en forma de sombras, y sobre unas materiales determinados. Es el tiempo de un ahora momentáneo, la imagen umbrosa de lo empírico, la huella de lo eterno intangible. La fotografía es la constatación de que el tiempo es, aunque no existe.


          Por todo ello toda fotografía es figurativa y cada una de ellas es a la vez abstracción. Todas las fotografías son una abstracción, y eso que asemejan figuración. Parecen cercanas a la realidad porque la evocan, pero nada más lejos de sí que el ser copia de ella. Tan sólo alcanzan la condición de índice, reverberación de aquello. Son huellas de la luz de los objetos que se asoman por reflejo, sombras. Son una abstracción.


          Pero jamás una fotografía puede ser no figurativa, pues siempre son algo. Su imagen no es una creación la cual no de a entender, ha emanado de un origen que la supedita en su lectura. Su contemplación está inevitablemente ligada a la referencia de su génesis, siempre ocurre un retraimiento en pos de su desciframiento. En cambio los fotogramas, aun siendo la esencia más íntima de la fotografía, nunca son figuraciones, no asemejan lo que son, nunca se parecen al objeto del cual nacen. Únicamente son umbrías, trazos, dibujos de luz no significante, abstracciones del material fungible, manchas. No son más que máculas aparentes, tachas no figurativas y especulativas que no representan al mundo exterior, sino a sí mismas.
          Por contra las fotografías, siendo lo mismo que aquellos, están ancladas en la alusión de los objetos referidos, lo que las convierten en ilusas figuraciones. Pero tampoco alcanzan jamás el fin para el que nacen, pues nunca son el asunto en sí mismo ya que crean una propia dimensión de un espacio figurado, lo que las convierten en objetos incapaces de abocar en lo imposible. Por eso les está vetado irremediablemente representar aquello que son, y se les niega la capacidad de mostrar con estridencia lo que revelan con humildad: el tiempo y el espacio.





Fotografías y texto de enriqueponce.















 Fotografías y tarjeta de la exposición "Espacio Figurado"
presentada en el Centre Cultural Almussafes (Valencia),
entre los días 2 y 28 de Abril de 2001.