lunes, 5 de noviembre de 2018

"Minor White"






LOS CAZADORES deMENTES





Minor Martin White
Mineápolis, EEUU. 1908-1976




Fotografía de David Ulrich.






















          Mientras crea, la mente del fotógrafo está en blanco. Debería añadir que esta condición se da sólo en casos especiales, principalmente cuando se buscan imágenes. Mientras el fotógrafo está en esta condición, hay algo que le impide descaminarse, que le impide caer por las alcantarillas o incrustarse contra los parachoques de camiones detenidos. Para aquellos que comparen este estar en blanco con alguna especie de vacío estático, debo explicar que es un estar en blanco especial. En realidad es un estado mental muy activo, un estado mental muy receptivo, listo para en cualquier momento atrapar una imagen sin tener, sin embargo, ninguna imagen preformada. Deberíamos subrayar que la falta de una pauta preformada o una idea preconcebida acerca de cómo debe representar cualquier cosa es esencial para esta condición de estar en blanco. Tal estado se asemeja al de una película virgen: parece inerte, pero es tan sensitiva que una fracción de segundo genera vida en ella (no sólo vida, sino una vida).
          De algún modo este estar en blanco es un poco como el lienzo en blanco de un pintor, si quisiésemos establecer una analogía e insistir en que el arte debe partir de la nada —si de un papel en blanco puede decirse que es nada—. Los poetas compran una resma de papel y se preguntan qué oscuridad ensombrecerá las hojas o qué revelación iluminará la mente del lector. Pero la blancura del papel tiene muy poco que ver con su acción creativa. O para el escultor que siente de alguna manera la forma que yace en un bloque de piedra; la piedra no está en blanco, sino que es una envoltura que él sólo puede deshacer. En lo referente a su estado mental creativo, el fotógrafo probablemente está más emparentado con el escultor, que trabaja la piedra o la madera, que con el pintor. El fotógrafo siente que el mundo visual o que todo el mundo de los hechos se encuentra como escondido bajo envolturas. A menudo dobla una esquina diciéndose a sí mismo “aquí hay una foto”, y si no la consigue, se considera insensible. Puede buscarla día tras día hasta que la imagen se hace visible. Nada ha cambiado, excepto él mismo; aunque, para ser sinceros, algunas veces debe esperar hasta que la luz cree la magia.
          Este estado mental es difícil de explicar a quien no lo haya experimentado. Sensible podría ser la palabra. Sensibilizado es quizá mejor, ya que no se trata sólo de un estado mental sensible, sino también del esfuerzo que realiza el fotógrafo para alcanzar esta condición. Receptibilidad es un buen término, si con ello queremos decir una apertura de la mente de la que se deduce comprensión y entendimiento de todo lo visible. El fotógrafo se proyecta en todo lo que ve, identificándose con todo para poder conocerlo y sentirlo mejor. Para alcanzar este estado en blanco es necesario un esfuerzo, quizá incluso una disciplina. Fuera de este estado, el fotógrafo ama y odia intensamente, y es consciente de las áreas de su indiferencia. Fotografía lo que ama porque lo ama, lo que odia como protesta; y puede dejar a un lado lo que le es indiferente o fotografiarlo con cualquier técnica y composición que domine.



















Fotografía y texto, extraído de "El ojo y la mente de la cámara", de Minor White.




lunes, 15 de octubre de 2018

"Gabriele Croppi"






BLOg DE NOTAS




Gabriele Croppi
Milán, Italia. 1974



Fotografía bajada de la red.














"Nunca aprendí a existir."







          Sentir es crear. Actuar es sólo destruir. Comprender no es otra cosa que engañarnos.
          Aunque parezca un hecho pasivo, sentir es ser activo, porque es tener la conciencia de sentir.
          Tener conciencia de sentir es ser una manera de sentir.

          El universo objetivo es una alucinación simultánea de los sensores, una media abstracta entre ilusiones.
          
          La única realidad que existe es que la palabra realidad no tiene (ningún) sentido.

          Actuar es entrometerse en la ilusión general, perturbar el orden del Universo.
          Lo dinámico es la parada de lo estático. Lo que se desplaza es lo que no se desplaza. El sujeto es objeto de sí mismo y esto no es verdad.

          Ver una cosa e imaginar una cosa visible son fenómenos idénticos. La única diferencia entre ellos es la colocación espacial de la imagen visualizada. El mundo exterior es una alucinación en común, una creación-media de las imaginaciones sumadas.

          La única realidad verdadera es la sensación
          La única realidad absoluta es la diferencia entre la sensación y sentir...



          Todas las sensaciones son buenas, siempre que no se intente reducirlas a la acción. Un acto es una sensación abandonada.





























Fotografías, de la serie "Fughe (homenaje a F.P.)", de Gabriele Croppi.
Cita y texto, extraídos de "Máscaras y paradojas", de Fernando Pessoa.