miércoles, 13 de julio de 2016

"Manuel Jesús Pineda"






BLOg DE NOTAS




Manuel Jesús Pineda
Jerez de la Frontera, España.




Fotografía bajada de la red.




"La vida y los sueños son hojas de un mismo libro,
y leerlas en orden es vivir; hojearlas, soñar."







"Ausencias"




          Me quedé mirando esa sencillez. Pensé, con seguridad en voz alta: Esto es lo mismo de hace treinta años... Conjeturé esa fecha: época reciente en otros países, pero ya remota en este cambiadizo lado del mundo. Tal vez cantaba un pájaro y sentí por él un cariño chico, de tamaño de pájaro; pero lo más seguro es que en ese ya vertiginoso silencio no hubo más ruido que el también intemporal de los grillos. El fácil pensamiento Estoy en mil ochocientos y tantos dejó de ser unas cuanta aproximativas palabras y se profundizó a realidad. Me sentí muerto, me sentí percibidor abstracto del mundo; indefinido temor imbuido de ciencia que es la mejor claridad de la metafísica. No creí, no, haber remontado las presuntivas aguas del Tiempo; más bien me sospeché poseedor del sentido reticente o ausente de la inconcebible palabra eternidad. Sólo después alcancé a definir esa imaginación.
     Lo escribo, ahora, así: Esa pura representación de hechos homogéneos -noche en serenidad, parecita límpida, olor provinciano de la madreselva, barro fundamental- no es meramente idéntica a la que hubo en esa esquina hace tantos años; es, sin parecidos ni repeticiones, la misma. El tiempo, si podemos intuir esa identidad, es una delusión; la indiferencia e inseparabilidad de un momento de su aparente ayer y otro de su aparente hoy, basta para desintegrarlo.
     Es evidente que el número de tales momentos humanos no es infinito. Los elementales -los de sufrimiento físico y goce físico, los de acercamiento del sueño, los de la audición de una sola música, los de mucha intensidad o mucho desgano- son más impersonales aún. Derivo de antemano esta conclusión: la vida es demasiado pobre para no ser también inmortal. Pero ni siquiera tenemos la seguridad de nuestra pobreza, puesto que el tiempo fácilmente refutable en lo sensitivo, no lo es también en lo intelectual, de cuya esencia parece inseparable el concepto de sucesión. Quede pues en anécdota emocional la vislumbrada idea y en la confesa irresolución de esta hoja el momento verdadero de éxtasis y la insinuación posible de eternidad de que esa noche no me fue avara.


















www.manueljesuspineda.es







Fotografías, de la serie "Ausencias", de Manuel Jesús Pineda.
Cita de Schopenhauer y texto, extraídos de "Otras inquisiciones", de Jorge Luís Borges.



2 comentarios:

  1. Tienen fuerza y poderr mistérico los retratos. Un nocturnario del cansancio en el camino.
    Enhorabuena HAY FATIGA en el viaje de los cuerpos, pero su aura, medida con el flare, puede ser muy lumínica: así vibran los cuerpos y cabezas

    Las fotos se organizan en una atmósfera de niebla y de tensión dramática propiciada por el violento claroscuro de las sombras y las luces.
    Alrededor de otro punctum, que no es el de Barthes, Es un punto y seguido entre dos aguas, que se dirijehacia el punto final. Hacia la recta que brilla a la luz de la luna en la autopista solitaria.
    (CARAMBA, qué idea para otra exposición: Las autopistas vacías de coches, nocturnales y solas.
    Y las garitas de cobro donde dormitean amodorrados los cobrantes...)
    Salvatore RAMOS

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