miércoles, 25 de septiembre de 2013

"Irving Penn & Edward W. Said"





LOS CAZADORES deMENTES



Irving Penn
EEUU, 1917-2009




Foto de Arthur Rubinstein.





"La conquista de la tierra, 
que sobre todo supone quitársela a aquellos que tienen una complexión ligeramente distinta de la nuestra o narices más chatas que las nuestras, 
no es algo agradable si se la observa de cerca. 
Sólo la idea la redime. 
La idea que subyace a ella; no una pretensión sentimental sino una idea; 
y una creencia generosa en esa idea; 
algo en lo cual basarse, ante lo cual posternarse,
por lo cual sacrificarse..."
















Todas las culturas tienden a construir representaciones de las culturas extranjeras para aprehenderlas de la mejor manera posible o de algún modo controlarlas. Pero no todas las culturas construyen representaciones de las culturas extranjeras y de hecho las aprehenden y controlan. Ésta es la diferencia de las culturas europeas modernas.












Ni el imperialismo ni el colonialismo son simples actuaciones de acumulación y adquisición. Ambos se encuentran soportados y a veces apoyados por impresionantes formaciones ideológicas que incluyen la convicción de que ciertos territorios y pueblos necesitan y ruegan ser dominados, así como nociones que son formas de conocimiento ligadas a tal dominación: el vocabulario de la cultura imperialista clásica está cuajado de palabras y conceptos como <<inferior>>, <<razas sometidas>>, <<pueblos subordinados>>, <<dependencia>>, <<expansión>> y <<autoridad>>.












Sobre la distinción ontológica fundamental entre Occidente y el resto del mundo no hay desacuerdo. Podemos considerar las fronteras que los separan como absolutas: hasta tal punto se perciben y experimentan las separaciones culturales y geográficas entre Occidente y sus periferias no occidentales.

A la aparición de la etnografía sigue una codificación de las diferencias y también el despliegue de variados esquemas evolucionistas que van desde razas primitivas a sometidas y, finalmente, a pueblos superiores o civilizados.







ARTEsana

Edward W. Said
Jerusalén, 1935-2003


E.W.S. y su hermana.











Fotografías de Irving Penn.
Cita -de Joseph Conrad- y textos, extraídos de "Cultura e imperialismo" de Edward W. Said.









lunes, 23 de septiembre de 2013

"Clegg y Guttmann"





BLOg DE NOTAS




CLEGG Y GUTTMANN
Michael Clegg. Dublín, Irlanda. 1957
Martin Guttmann. Jerusalém, Israel. 1957


Fotografía bajada de la red.













"Poderoso caballero
es don Dinero"


Madre, yo al oro me humillo;
él es mi amante y mi amado,
pues, de puro enamorado,
de continuo anda amarillo;
que pues, doblón o sencillo,
hace todo cuanto quiero,
poderoso caballero
es don Dinero.



Nace en las Indias honrado,
donde el mundo le acompaña;
viene a morir en España,
y es en Génova enterrado.
Y pues quien le trae al lado
es hermoso, aunque sea fiero,
poderoso caballero
es don Dinero.



Es galán y es como un oro,
tiene quebrado el color,
persona de gran valor,
tan cristiano como moro.
Pues que da y quita el decoro
y quebranta cualquier fuero,
poderoso caballero
es don Dinero.



Son sus padres principales,
y es de nobles descendiente,
porque en las venas de Oriente
todas las sangres son reales;
y pues es quien hace iguales
al duque y al ganadero,
poderoso caballero
es don Dinero.



Mas ¿a quién no maravilla
ver en su gloria sin tasa
que es lo menos de su casa
doña Blanca de Castilla?
Pero, pues da al bajo silla
y al cobarde hace guerrero,
poderoso caballero
es don Dinero.



Sus escudos de armas nobles
son siempre tan principales,
que sin sus escudos reales
no hay escudos de armas dobles;
y pues a los mismos robles
da codicia su minero,
poderoso caballero
es don Dinero.



Por importar en los tratos
y dar tan buenos consejos,
en las casas de los viejos
gatos le guardan de gatos.
Y pues él rompe recatos
y ablanda al juez más severo,
poderoso caballero
es don Dinero.



Y es tanta su majestad
(aunque son sus duelos hartos),
que con haberle hecho cuartos,
no pierde su autoridad;
pero, pues da calidad
al noble y al pordiosero,
poderoso caballero
es don Dinero.



Nunca vi damas ingratas
a su gusto y afición;
que a las caras de un doblón
hacen sus cara baratas;
y pues las hace bravatas
desde una bolsa de cuero,
poderoso caballero
es don Dinero.



Más valen en cualquier tierra
(¡mirad si es harto sagaz!)
sus escudos en la paz
que rodelas en la guerra.
Y pues al pobre le entierra
y hace proprio al forastero,
poderoso caballero
es don Dinero.






Fotografías de Clegg y Guttmann.
Título y texto extraído de "Versos de burlas" Francisco de Quevedo.




viernes, 20 de septiembre de 2013

"Havard Storvestre"





BLOg DE NOTAS



Havard Storvestre
Oslo, Noruega.



Foto perfil Google+.









"Comprendo CÓMO: no comprendo POR QUÉ."













...fiel a los principios del doblepensar, el Partido enseñaba que los proles eran inferiores por naturaleza y debían ser mantenidos bien sujetos, como animales, mediante la aplicación de unas cuantas reglas muy sencillas. En realidad, se sabía muy poco de los proles. Y no era necesario saber mucho de ellos. Mientras continuaran trabajando y teniendo hijos, sus demás actividades carecían de importancia. Dejándoles en libertad como ganado suelto en la pampa de la Argentina, tenían un estilo de vida que parecía serles natural. Se regían por normas ancestrales. Nacían, crecían en el arroyo, empezaban a trabajar a los doce años, pasaban por un breve periodo de belleza y deseo sexual, se casaban a los veinte años, empezaban a envejecer a los treinta y se morían casi todos ellos hacia los sesenta años. El duro trabajo físico, el cuidado del hogar y de los hijos, las mezquinas peleas entre vecinos, el cine, el fútbol, la cerveza y sobre todo, el juego, llenaban su horizonte mental. No era difícil mantenerlos a raya. Unos cuantos agentes de la Policía del Pensamiento circulaban entre ellos, esparciendo rumores falsos y eliminando a lo pocos considerados capaces de convertirse en peligrosos; pero no se intentaba adoctrinarlos con la ideología del Partido. No era deseable que los proles tuvieran sentimientos políticos intensos. Todo lo que se les pedía era un patriotismo primitivo al que se recurría en caso de necesidad para que trabajaran horas extraordinarias o aceptaran raciones más pequeñas. E incluso cuando cundía entre ellos el descontento, como ocurría a veces, era un descontento que no servía para nada porque, por carecer de ideas generales, concentraban su instinto de rebeldía en quejas sobre minucias de la vida corriente. La mayoría de los proles ni siquiera era vigilada con telepantallas. La policía los molestaba muy poco. En Londres había mucha criminalidad, un mundo revuelto de ladrones, bandidos, prostitutas, traficantes en drogas y maleantes de toda clase; pero como sus actividades tenían lugar entre los mismos proles, daba igual que existieran o no. En todas las cuestiones de moral se les permitía a los proles que siguieran su código ancestral. No se les imponía el puritanismo sexual del Partido. No se castigaba su promiscuidad y se permitía el divorcio. Incluso el culto religioso se les habría permitido si los proles hubieran manifestado la menor inclinación a él. Como decía el Partido: <<los proles y los animales son libres>>.




















http://howarddography.tumbrl.com





Fotografías de Havard Storvestre.
Cita y texto extraídos de "1984" de George Orwell.





lunes, 16 de septiembre de 2013

"Retratos del estío"





UN bAZAR DE OBRAS








"...caminas a ciegas, pero buscas : y el que busca, en realidad, ha hallado."






Retratos del Estío







Capullo.
Soy un capullo que vuela.
Levito y me dejo llevar en pos de la brisa; camino en el aire, llevo alas y no soy ningún ángel bajado del cielo.
Soy un lepidóptero encerrado sobre este suelo lleno de glebas, hastiado de sed.

Nací un día de éstos, ayer; fui capullo, oruga, crisálida, y ahora vuelo, y mañana muero.
Nada compro, nada vendo, tan sólo libo hoys que luego dejo atrás y después recuerdo; tan sólo soy un gusano en medio de miedo.

Deprisa, en des-concierto, voy y vengo, vuelo a ras de suelo, cruzo caminos, hago fonda sobre los pétalos, y prosigo luego.
Y pongo huevos, ansío y espero, cualquier encuentro, experiencias, ocasiones, la paz en el mundo, el fin de este día, el comienzo de un entendimiento.

Soy un capullo, en celo, sin plumas vuelo, sin razón pienso, con mi lengua bebo.
Y cuando vuelo, con la imaginación recorro los senderos: a veces pasa un coche a la vez por uno de ellos, y por casualidad nuestro encuentro acaba como un rastro en el parabrisas, raya de sangre, polvo, y misterio.

Fui un capullo, crucé ciego, volé bajo, acabé roto, sin mañana siguiente, sin hilo de seda que ancle este suelo.























Cita extraída de "Juan sin tierra" de Juan Goytisolo.
Fotografías y texto de enriqueponce.

A ras de suelo, 2013.