sábado, 14 de septiembre de 2013

"Hiroshi Sugimoto"





LOS CAZADORES deMENTES



Hiroshi Sugimoto
Tokio, Japón. 1948




Fotografía bajada de la red.



















"Relato de un náufrago"



Mi primera impresión fue la de estar absolutamente solo en mitad del mar. Sosteniéndome a flote vi que otra ola reventaba contra el destructor, y que éste, como a 200 metros del lugar en que me encontraba, se precipitaba en un abismo y desaparecía de mi vista. Pensé que se había hundido. Y un momento después, confirmando mi pensamiento, surgieron en torno a mí numerosas cajas de mercancía con la que el destructor había sido cargado en Mobile. Me sostuve a flote entre cajas de ropa, radios, neveras y toda clase de utensilios domésticos que saltaban confusamente, batidos por las olas. No tuve en ese instante idea precisa de lo que estaba sucediendo. Un poco atolondrado, me aferré a una de las cajas flotantes y estúpidamente me puse a contemplar el mar. El día era de una claridad perfecta. Salvo el fuerte oleaje producido por la brisa y la mercancía dispersa en la superficie, no había nada en ese lugar que pareciera un naufragio.






Al principio me pareció imposible permanecer tres horas solo en el mar. Pero a las cinco, cuando ya habían transcurrido cinco horas, me pareció que aún podía esperar una hora más. El sol estaba descendiendo. Se puso rojo y grande en el ocaso, y entonces empecé a orientarme. Ahora sabía por donde aparecerían los aviones: puse el sol a mi izquierda y miré en línea recta, sin moverme, sin desviar la vista un solo instante, sin atreverme a pestañear, en la dirección en que debía de estar Cartagena, según mi orientación. A las seis me dolían los ojos. Pero seguía mirando. Incluso después de que empezó a oscurecer, seguía mirando con una paciencia dura y rebelde. Sabía que entonces no vería los aviones, pero vería las luces verdes y rojas, avanzando hacia mí, antes de percibir el ruido de sus motores. Quería ver las luces, sin pensar que desde los aviones no podrían verme en la oscuridad. De pronto el cielo se puso rojo, y yo seguía escrutando el horizonte. Luego se puso de color de violetas oscuras, y yo seguía mirando. A un lado de la balsa, como un diamante amarillo en el cielo de color de vino, fija y cuadrada, apareció la primera estrella. Fue como una señal. Inmediatamente después, la noche, apretada y tensa, se derrumbó sobre el mar.











No amaneció lentamente, como en la tierra. El cielo se puso pálido, desaparecieron las primeras estrellas y yo seguía mirando primero el reloj y luego el horizonte. Aparecieron los contornos del mar. Habían transcurrido doce horas, pero me parecía imposible. Es imposible que la noche sea tan larga como el día. Se necesitaba haber pasado un noche en el mar, sentado en una balsa y contemplando un reloj, para saber que la noche es desmesuradamente más larga que el día. Pero de pronto empieza a amanecer, y entonces uno se siente demasiado cansado para saber que está amaneciendo.





Eso me ocurrió en aquella primera noche de la balsa. Cuando empezó a amanecer ya nada me importaba. No pensé ni en el agua ni en la comida. No pensé en nada hasta cuando el viento empezó a ponerse tibio y la superficie del mar se volvió lisa y dorada. No había dormido un segundo en toda la noche, pero en aquel instante sentí como si hubiera despertado. Cuando me estiré en la balsa los huesos me dolían. Me dolía la piel. Pero el día era resplandeciente y tibio, y en medio de la claridad, del rumor del viento que empezaba a levantarse, yo me sentía con renovadas fuerzas para esperar. Y me sentí profusamente acompañado en la balsa. Por primera vez en los 20 años de mi vida me sentí entonces perfectamente feliz.











Fotografías de Hiroshi Sugimoto.
Título y textos extraídos de "Relato de un náufrago" de Gabriel García Márquez.





jueves, 12 de septiembre de 2013

"Félix Valle"






EL CAJÓN deSASTRE








Félix Valle
Tirador con arco y artesano del cuero.
Zaragoza





Foto archivo F.V.















"Félix el Galo"

Renovación del diseño de la página web de F.V.




Diseño Félix Valle y enriqueponce.




Logos paras las entradas de la página.

















Diseño de enriqueponce.











Unas muestras de su trabajo en cuero, con el Trisquel en el que se basó el nuevo diseño.









Logos para los arcos.


Diseño de Félix Valle y enriqueponce.




www.felixelgalo.com
www.felixelgalo.blogspot.com




Diseño Félix Valle y enriqueponce.
Fotografías de Félix Valle.







lunes, 9 de septiembre de 2013

"El PaDiari"





desCONCIERTO EN Mi memoria








El PaDiari
Diari independent, catalá, comarcal i democrátic.




Alguns racons de la ciutat de Girona s'han convertit en tema central d'obres d'artistes: les cases sobre el riu Onyar, la Devesa, la catedral... són imatges repetides al llarg dels temps, en les quals cada artista ha deixat la seva pròpia emprenta: la polonesa Mela Mutermilch, els gironins Perpinyà, Xargay, Fita... i un llarg etcètera.
Avui, en el Centre Cívic Sant Narcís, ens trobem de nou davant unas imatges de Girona prou conegudes per l'espectador, però que, de ben segur, sorpendran a més d'un que les contempli. Es tracta de fotografies de rancons coneguts, que podrien fins y tot remetre'ns a qualsevol postal per a turistes, però que han estat posteriorment manipulades per Enrique Ponce, el qual els ha atorgat la possibilitat de convertir-se en una nova visió, diferent, amena i divertida. Tot un món de còmic i d'il.lusió, es passeja per aquells llocs propers, familiars, i venen a distorsionar el que seria una imatge coneguda, amb la qual un possiblement no s'hi fixaria.
Enrique Ponce, amb las seves fotografies/collage ens ofereix la possibilitat de retrobarnos de nou amb la ciutat i de fer-ho de forma distesa, amb humor. La seva és, en definitiva, una proposta original que invita a ser contemplada.

Rosa Gil




imagina disseny



























A pesar de su simplicidad, a éstas imágenes les tengo un cariño especial.
Corría el año 1991 y fueron el producto de mis paseos dominicales en una vacía Girona, un carrete Ilford 100 ISO, papel Valca blanco y negro, y cómics de Mortadelo y Filemón regalados por Miguel.
No existía el Photoshop y la magia procedió de tijeras y acuarelas, una habitación aun más fría que el invierno de la calle, y la luz de una bombilla desnuda velando la noche; mientras, escuchaba "Caravana de Hormigas" en Radio-3.
Luego la brico-manía de Manolo vino a ponerle marcos y la insistencia de otros dio pié a mi prima exposición que fue ésta.

...luego con el tiempo me torné conceptual. Pero ésa es otra historia.




Exposición realizada en el "Centre Cívic de Sant Narcís" de Girona en 1991.
Texto de presentación -original, en catalá- de Rosa Gil, periodista del "Diari de Girona" por aquel entonces.
Diseño invitación de la exposición de "imagina disseny, Mòdul de Comunicació i Imatge-Escola Taller".

Fotomontajes de enriqueponce.