miércoles, 25 de marzo de 2026

“El plan ve”

OPINION.es




“El plan ve”





          No a vosotros, sino a mí mismo, me prometo y reprometo que voy a dejar de ofuscarme que voy a dejar de fijar mi atención en lo inmerecido que voy a dejar de escribir estos artículos que no van a ninguna parte que no van a ningún lugar que nadie le interese ni comparte su opinión. Y sin embargo aquí estoy aquí me hallo de nuevo pensando meditado buscando título que encabece este inútil esfuerzo -eureka!!!, la manzana cayó, lo hallé: “El plan ve”-. Todo viene a cuento a raíz del hallazgo de uno y rememoración de otra y comparación de entre-ellos dos autor-ora. Comenzaré con él, Lee Jae Hyo, un artista coreano al que la página de Opera Gallery presenta acertadamente de esta manera: “Jae Hyo Lee  produce esculturas intrincadas y de formas impecables que revelan un dominio de sus materiales. Lee tiene una licenciatura en Bellas Artes de la Universidad Hong-Ik en Seúl. (…) Actualmente vive y trabaja cerca de Seúl. Lee trabaja con madera y metal para diseñar muebles funcionales y esculturas artísticas, bancos, taburetes y mesas con formas abstractas y biomórficas. Cada pieza que crea tiene una forma atractiva y, al mismo tiempo, un propósito inherentemente doméstico. El artista juega con los límites entre el arte moderno y el diseño, al tiempo que demuestra un sólido respeto por las materias primas y un enfoque innovador para mostrar sus características. Con una actitud sutilmente humorística y nada sentimental hacia la naturaleza, cree que la belleza del arte es producto del trabajo del que procede”. Conciso, acertado. Maravilloso. Realmente poco que añadir, tal vez la sutil impresión personal que hace que un artista te roce allá o acá o dondesea que llega de ese matiz que te confirma que ello es ese algo más que merece la pena que se aleja del vulgo que sí es arte. Así más allá de la breve descripción aportada por la galería destacaría algunos términos que me parecen que son su esencia, la inutilidad del objeto en sí, la belleza, la continuidad de la tradición artesanal, la originalidad o/y la fusión-simbiosis matérica. El arte como un proceso que resuelve además en la contemplación, y ella como un proceso hermoso que deviene en la reflexión.  




Lee Jae Hyo

0121-1110=109091, 2009 

Madera (pino de cono grande)




Lee Jae Hyo

0121-1110=113108

Pernos, clavos y madera de acero inoxidable.




          Sin embargo la fascinación que te produce un hallazgo nuevo en un mar contaminado, he de referenciar el impacto que me produjo tropezar en el mismo día en el mismo ámbito con el recuerdo ingrato de unotra artista y sin embargo de tal contraste y apreciación que supone el enfrentamiento de tales obras actos y intelecto. Transcribiré literalmente -sin cambiar una coma, sin destacar ningún desafuero, y aunque se trasluce cierta ironía no se posiciona bien en el alcance de su crítica- de un post de CAFE (sic) CULTURAL LA NUEVA BABEL (espacio de encuentro cultural alternativo situado físicamente en Oaxaca, México, según reza en su propia descripción) en Fb: “LA CAMA DE TRACEY EMIN”. Es la cama más famosa del arte contemporáneo. Y también, el icono de toda una generación de artista que empezaron a destacar en el Reino Unido a principios de los años noventa del siglo pasado. Mi Cama es la obra central del trabajo de Tracey Emin. Un grito interior en una época en la que se protestaba poco. Una pieza que en su día sacudió la mirada del espectador. Mi cama, es el resultado de unos tiempos muy duros. Después de una relación fallida, en 1988, Tracey Emin atravesó una fuerte depresión, que acompañó con borracheras continuadas y relaciones sexuales imposibles de recordar al día siguiente. Esta vía autodestructiva llegó al paroxismo una noche. La resaca era tan intensa que pensó: “Si no bebo agua moriré”. Lo cuenta en el periódico The Telegraph, Colin Gleadell, periodista y amigo de Emin. Tambaleando recorrió el camino de vuelta desde la cocina y miró sorprendida a la cama: “¡Puaggg!”, pensó. “Es asqueroso”. Pero de repente, un segundo después de que me pareciera horrible, se transformó en algo que procedía de mi interior, algo hermoso”. En el fondo no deja de ser un ready-made en la más pura tradición del urinario de Marcel Duchamp. Aunque también se puede leer como un autorretrato que no necesita recurrir a su propia imagen. Esta señora es considerada por no pocos críticos de hoy día una de las artistas más importantes de los últimos años, algo así como la Velázquez del siglo XXI. O mejor como la apodaron algunos: “la George Best del mundo del arte”. La razón es por haber creado esta obra, “Mi cama”, en la que, se pretende retratar a sí misma: superficial, desordenada, apestosa y poco interesante. Básicamente arte mal ejecutado bañado en alcohol y suciedad. “Mi cama” fue finalista para los premios Turner 1999 y muestra su cama tras una temporada de borracheras de la Emin: un montón de sábanas sucias, botellas vacías, condones usados, vómito reseco, colillas apagadas y ropa interior manchada con sangre menstrual. Como ves, un bodegón que ya lo quisiera para sí Zurbarán. Completamente cruda, la Emin se levantó un buen día, miró el estercolero que había en su dormitorio y en vez de tomarse el trabajo de limpiar todo ese desmadre, en un momento de inspiración tuvo el suficiente talento como para decir: Hooo… Aquí está mi obra maestra. Semejante provocación fue un terremoto en la gris Gran Bretaña de principios de milenio y todo el mundo empezó a bailarle el agua a Emin, que empezó a crear arte cada vez más penoso y salir ebria en la TV mostrando sus ya nada interesantes intimidades a modo de pornografía emocional. Esta obra sirve como un poderoso conducto para explorar emociones y narrativas complejas, dejándonos una impresión duradera en los espectadores con su autenticidad cruda e introspección profunda. ¿Se vendió? Claro… Alguien pagó por esta joya hace unos años 2,8 millones de euros. Yo que ustedes no tendería nunca más la cama. VP”. Inútili añadir desafuero a la sinrazón.





Tracey Emin

"Mi Cama”, Escultura (79 x 211 x 234 cm.)




          El mercado del arte -sí, en minúsculas, no merece más-, como todos los mercados para funcionar depende de la oferta y la demanda y consecuentemente su producción consumo y excedencia se regulan entre sus (des)equilibrios -o así dice la biblia neoliberal-. Pero como en tan elitista artesanía no siempre hay excelsitud que ofertar, y aquella ya se encuentra o bien acaparada y a buen recaudo de instituciones, museos o coleccionistas, o/y bien su coste inalcanzable lo sitúa en un ámbito muy limitado, el remedio viene de aplicar técnicas mercantiles ajena al fin mismo de esta exclusiva mercancía. Así que el pez se comerá la cola cuando oferta lo que no tiene y obliga a crear lo que necesita poner en venta, y como se encuentra incapacitado de situar en el mercado obras de calidad se ve exhortado crear otro tipo de demanda y lo hace llamando la atención con polémica, falsas falaces y fugaces pero rentables. Serán tales los daños colaterales que encontrarán aquellos que aspiran a ese algo más que se autoexilan por repudio, pero ellos no cotizan, así que el negocio se centra en la producción producción y producción mantra del negocio y a su alrededor se apoya de la infraestructura típica empresarial de aquellos centros especializados, museos, críticos, subastadores, expolio de recursos oficiales, galerías, carteras de neos multi-bi-tri-llonarios y mucha mucha caterva de ambiciosos ignorantes que profesan la fe del artisteo emocional y inmaduro.

          El camino de la historia del Arte siempre ha estado enfrentado al estatismo al conservadurismo, sus exégetas-mistagogos han enclaustrado su misterio -o meramente intentado- entre las paredes del academicismo de las universidades los centros museísticos y demás lugares de propagación difusión y enseñanza de la/s cultura/s, y a la par con ello y con los distintos tiempos cada artista se ha visto abogado a aprenderlas y olvidarlas, romperlas y rebelarse para decir para crear para avanzar. Sin embargo el academicismo cultural se ha dado de bruces con esotra cultura pop(ular) que ilusiona en que toda esa magna biblioteca sea espuria u olvidada en pos de su precario efímero y singular capricho, así desde ella las referencias juicios o valoraciones no proceden ya de la erudición que aportan el estudio los análisis o los debates de aquel mundo dedicado profesional y espiritualmente a ello, sino que en una mezcla simpar de arrogancia extraída de un deísmo fanático a san Google imponen los baremos sobre todo y todos los temas, es el populismo del agreste acervo y grosera extimidad de los tuiteros-x mediáticos tikoteros o vanidosos instagrameros quien da la pauta. En una mezcolanza ingrata los juicios valores y referencias sobre la política los espectáculos deportivos o el arte surgen de la espontánea implosión de esa caterva de opinadores analfabetos de todo y especialistas de la nada. Desde la aparición mariana de las redes ya no es preciso el estudio tenemos a Facebook, ya no resulta necesario esa inmensidad de horas de formación y aprendizaje puesto que una simple búsqueda en el móvil rebate cualquier análisis u opinión del contrario, ahora ni siquiera hace falta oír escuchar ver o comparar puesto que el algoritmo se adecúa pragmáticamente a nuestra certeza. 




“Comediante”

Maurizio Cattelan-Justin Sun.




          Y sin embargo no dejo de basar todo este mi ensayo -y otro anteriores aquí publicados, y posiblemente haré lo mismo en posteriores además- en publicaciones que no son estudios ni tesis ni siquiera fundadas en expertos reconocidos o validados, sino simple opiniones de anónimos y voluntariosos cuando no arrogantes pretenciosos. Veamos una interesante, la cual no comparto y aunque mal traducida por el automatismo de la IA se entiende como para debatirla. Matteo Abbondanza es un fotógrafo italiano que cuelga su obra neo-topográfica docu-minimalista en Facebook, en un reciente post suyo se ha referido a la postrera polémica en torno a la obra venta y resolución de la obra “Comediante” de Maurizio Cattelan -recordemos: una banana pegada a la pared con cinta americana-, y en ella defiende no ya su genialidad provocadora o/y objetual sino su recorrido mediático, que culmina con la adquisición y happening gastronómico por parte del coleccionista millonario Justin Sun -recordemos: se come la banana enfrente de las cámaras, toda una experiencia irrepetible única y singular según él mismo [práctica que ya el artista cubano Félix González Torres instauró cuando sus obras-caramelos con la palabra ARTE escrita eran absorvidas por los espectadores y así asimiladas por el organismo físico más allá del espíritu-visual]-. Defiende Matteo que reducir a comediante al artista o a simple provocativa estrategia de marketing dicha obra es reduccionista puesto que su valor se encuentra en su propio viaje teatral, que todo el arte es evolutivo y desde A. Warhol el acceso a él es popular, argumenta además que incluso un Caravaggio necesita una cierta explicación y así mismo todo lo dicho sobre esta pieza de Maurizio suma a su significado, y que el título es otra parte significativa del sentido irónico y de puesta en escena gestáltica que el autor nos ofrece para que se una la participación del espectador en la misma. No comparto su opinión, ni su gusto, pero le respeto, ha argumentado ha citado a diversos eruditos u/o artistas -en su original alguno más que yo no incluyo- y sostiene una postura, sin vanidad ni soberbia, con elegancia sencillez y humildad. Pero a pesar de susodicha opinión la trascendencia de Matteo está más ligada a su crematística y obscena tasación que al valor humanista de su propuesta, nada se dice de sus connotaciones artísticas o espirituales, la ontología de su intención, su trascendencia o su teoría transliteraria que nos demuestre su altura como obra de arte. Nos cansamos de predicar que otro mundo es posible, pero luego lo pretendemos desde las mismas formas, y eso sí que no es posible, el anterior ejemplo se suma al publicado por otra también página que cuento entre mis visionados en ese mismo portal, “La escritura es cultura” procede también de México, sita en la localidad de Puebla, cuelga citas frases aforismos de calado y sustancia: “Yo tenía la creencia de que la comunicación era la base de todo, pero al final es la comprensión, porque puedes decir todo lo que quieras, pero si alguien no está dispuesto a entender, todo sigue siendo un caos”.

           En el estreno de su ópera “Tosca” Giacomo Puccini hubo de hacer frente a las críticas por tratar temas no-bellos temas cruentos temas polémicos en su creación lírica. El drama se desarrollaba más allá de los cánones asimilados y permitidos por el academicismo de finales de aquel siglo XIX, más allá de los gustos y complacencia del mundo burgués creciente tras aquella época post-revolucionaria post-imperialista y post-romántico. Igualmente en el estreno del “Bolero” de Maurice Ravel una mujer gritó “este tío está loco”, a lo que el mismo arguyó “alguien quien me comprende”, pero lo cierto es que a él mismo la composición le parecía inicialmente un chiste cruel hasta que años más tarde la llegó a entender cuando la escuchó como no propia. Pero siempre siempre durante todas las épocas durante todos los tiempos fue labor del artista romper rasgar arriesgar para conseguir expresar lo inexpresable alcanzar lo inalcanzable trasmitir lo inefable, la polémica en el mundo del arte es inherente adjunta necesaria, y no frena sino que suma, pero lo cierto es que la necesaria ha de ser tan lúcida como la obra misma, no aquella singular egoísta ciega parcial o interesada, sino que ha de ser tan erudita tan fundamentada y tan viva como la vida misma [El mismo día en una/la misma plataforma: visiono un video donde los titulares destacan profusamente la labor humanista-naturista-altruista de unos navegante que frente al ataque de un tiburón ponen a salvo a una tortuga recogiéndola y protegiéndola en su barca, pero minutos después el bucle mediático desde otra página y por similitud -supongo- deja ver el mismo vídeo con distinta edición, y en él los titulares exaltan la sabiduría de la naturaleza cuando el tiburón acerca con su morro al barco a una tortuga que tras ser izada a bordo se puede comprobar que está profusamente envuelta en redes de pesca. Mismas imágenes para distinta lecturas]. Nada es lo que parece, es necesaria la pausa, acumular y cotejar todos los datos, la reflexión la comunicación el debate y la tolerancia con lo otro el otro los demás los demases. Lo que viene a coincidir con el platonismo reflexión y concisión de J.Saramago: “Pienso que todos estamos ciegos. Somos ciegos que pueden ver, pero que no miran”.


          El Arte es un camino, no una meta, es un proceso, una gracia divina la osada interpretación de lo inexpresable, el ámbito de la posibilidad de lo imposible, el lugar donde igual cabe todo que la nada, así el Arte es y no es, posee forma en sus representaciones matéricas pero ademas posee la evanescencia de su pensarse, de su desarrollo, por eso es siempre igual y siempre distinto a través de las épocas las civilizaciones y a través de los hombres-mujeres que lo inventan le dan forman y lo re-interpretan continuamente, a pesar de su posibilidad a pesar de su imposibilidad, pero por ello también es el más incierto y tirano juez, autónomo ciego sordo y mudo a las vanidades humanas a la ambición al estupro a las arrogancias corporativas o a los intentos academicistas cartesianos a las verdades absolutas a las mentiras interesadas a la belleza e igual a la fealdad, así no necesita apologistas que lo defiendan igual que juega con los artistas que lo rebajan, su incólume vestigio se basta a sí mismo e indiferente y estólido nos usa se sacia y nos arroja al mar de todos los olvidos, de los tiempos, el Arte se basta se hace y deshace a sí mismo porque sabe porque conoce lo que ignoramos los más, que todo es efímero ínfimo innecesario transitorio reflejo finito, sombra de una luz que enciende-apaga la interrupción de la vida.

           Resulta curiosa la evolución de la intencionalidad del arte por el arte. El prehistórico de las cuevas copiaba de la naturaleza o plasmaba con intenciones esotéricas espirituales o divinas -o pensamos que ello era así, nada ni nadie de aquel entonces nos dejó la evidencia de nuestra deducción-. Posteriores aglomeraciones humanas como las civilizaciones mesopotámicas egipcias griegas-romanas o mesoamericanas lo utilizaron como simbologías de poder bajo las falsas excusas deístas o politeístas, con la complicidad de o/y las supremacías políticas y religiosas y luego del clasismo y las aristocracias -zygurats o pirámides o/y mitologías clásicas perpetuaron un orden pre-burgués, policromías del románico y catedrales del gótico difundieron mitologías arragaidas-. Luego llegará liberación autorial la nominación personal, conocemos desde el Renacimiento los personajes artesanos de un reino de pinturas esculturas y monumentos y demás -los migueangel los leonardo los goethe y los byron-, para acontecer después de una revolución industrial arrasadora, el apogeo de ciudades y ciudadanos y un globalismo de espacios y tiempos trastocados reinventados re-normalizados con redes virtuales con aceleraciones vivenciales con pérdida espiritual de aquella eterna fe y el reconocimiento la transitoriedad individual, y la llegada del apogeo de un ansia de infinito ahora de un atraimiento de presente continuo de un instante eterno frente a un eterno vacío del mañana del ayer, y resuelto en una vanidad fútil vanidad de la propia singularidad vanidad de lo imposible y que aboca en un arte de la pragmática de la dejadez de la polémica per se y que vale sirve se usa como prosaico espectáculo y souvenir de la caterva del neo-homo-turista -ansioso de la certificación exposición incomunicación de una multipresencia, allí acá acullá- del ávido agente voraz consumista de toda producción neo-liberal de usa tira de rápida vida efímero uso e imposible reciclaje infinito, sin ninguna razón o justificación humanista intelectual o altruista.





Anónimo.



          El acceso infinito a la creación y difusión de páginas públicas en sus múltiples plataformas y formatos ha provocado la mayor extimidad desvergonzada de la historia, o como dice Umberto Eco “la exposición pública de la imbecilidad”. Cada uno de nosotros no ya tan solo se asoma y contempla sino que en tal templo salomónico nos atrevemos a vender nuestra vaga y vana mercancía. Abundan las múltiples autocomplacencias, titulitis o pomposas definiciones como “artista bloguero digital multidisciplinar -de una pequeñísima muestra extraída de sus perfiles públicos podemos asomarnos a Zuheir Helou en su papel de ‘Business Developer Multidisciplinary Artist Lecturer’, a Bara Prasilova y Raúl Cantú designarse ’ Visual Artist’, y como ‘ingeniero arquitectónico Además de ser artista’ a Roman Ermakov-, etc etc etc”, aunque ello en sí mismo sería estéril si no provocase el tsunami sociológico que revierte en el gran caos del gran hermano que miramos y nos mira. El envalentonamiento en la propuesta de los cualquiera ha creado la figura del influencer, diplomado por la industria de la vanidad de la venta de la ociosa oquedad del vacío, no más, pero que dicta modas ansias y formas de ver y hacer al resto vulgar, y mientras la aristocrática clase intelectual se ahoga en ese lodo, los mensajes de arrogante gratuidad y estultidez logran gran difusión y acomodo entre el público bajo vulgar y ansio, quien luego opina-critica la escena artística con igual ignorancia como mañana es será se arroga en experto en artes culinarias repostero vegetariano vegano o naturista, y así cualquier memo puede sentar jurisprudencia sobre lo que es o no es la ciencia la política la astronomía el buen o mal comer o/y el Arte -lo cierto es que lo halla fácil cuando el mercadillo de la producción contemporánea se parapeta en lo soez la polémica y la profusa y vacua verborrea de los interesados partícipes y cómplices del pauérrimo escenario actual-. 

          Abre el noticiero con la polémica infinita del desacuerdo entre políticos, en un homenaje eclesiástico al centenar de víctimas de unas recientes inundaciones, a causa de la no pertinente invitación a los familiares de aquellos, acto en suma y en sí montado en pos del interés partidista-económico y el espectáculo mediático interesado. Ante el mismo mi madre exclama llena de indignación e ingenuidad: “la Iglesia es para el pueblo”. Pero ni la Iglesia es de tal ni el País es del mismo, realmente pertenecen a la Curia y al Gobierno -toda mayúscula aquí es realzadora no ensalzadora-, el Poder, el presente y los de la sombra, el pueblo es quien le sostiene quienes le sostienen quienes trabajan quienes cotizan quien le vota quien quien le reza quien se somete. Igual que en el arte, no esta hecho tal para las humildes multitudes los pobres la plebe, es por para y desde el la aristocrática posición de quien ostenta la batuta de quien decide ordena y doblega qué cómo y cuándo hacer pensar y laborar. Así mismo al Arte le sobra los matteo las tracey lo políticos los legos y los influencers sin oficio ni beneficio. Así a veces la poesía no está escrita en los libros, sino que se halla en la calle en lo cotidiano en cada día a día, en la pared. Por eso “!Si ella no viene, recurre al plan ve!”.




Anónimo.




de enriqueponce desde dosmilveinteycuatro.






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