sábado, 15 de marzo de 2025

"La guerra de las palabras"

OPINION.es





“La guerra de las palabras”

(o ¿es ahí la guerra?)






“No se detiene una guerra con palabras, pero la palabra no pretende forzosamente cambiar la historia, es también una cierta manera de vivirla”. 

Simone de Beauvoir

 

"La paz es mucho más que una toma de postura, es una auténtica revolución, un modo de vivir, un modo de habitar el planeta, un modo de ser persona".

María Zambrano


"Estoy aquí para explicar lo hipócrita que es el mundo que se emociona porque un cirujano reemplaza un corazón con otro,

y luego acepta que miles de jóvenes criaturas, con buen corazón, son enviadas a morir, como vacas al matadero, por la bandera”.

Oriana Falaci


“Aprendí que no existe nada tan terrible y peligroso como la gente normal”.

H.P. Lovecraft









Fotografía de Tsafrir Abayon.



          En mi juventud trabajé en dos periódicos de papel, resultaba incómodo saberse el bufón del rey, luego las circunstancias me llevaron a ganarme el sustento en el sector industrial y aunque te traten como un donnadie sin embargo me siento más digno que entonces. Pero ¿en qué momento dejé de creer que los periodistas eran comprometidos intelectuales altruistas?, no sabría bien decirlo y, aunque mi lucidez resulte reciente, la consecuente pérdida de respeto me abrió a la par un profundo pozo de irritación y recelo hacia ellos. El aura de romanticismo que porta el oficio de periodismo hace que se considere a los medios de comunicación con una función primaria y primordial de informar-denunciar, contrapeso de la opresión, y no es cierto pues siempre se han dedicado abierta e impunemente a producir opinión, aunque se tratara de una función acometida de manera subliminal, lo nuevo es su desprejuicio actual frente a sus receptores, nosotros, los ciudadanos de los países democráticos y libres. Pero tal como expuso Ryszard Kapuscinski, “Cuando se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante”, y desde entonces navegamos en el laico y ciego credo de que según el lado del telón en que naveguemos se trata de prensa libre o propaganda. Además ahora lo que poseemos no es la verdad sino su sucedánea colgada en la red para que cada uno elija su propia forma aislada pero incapaz para mantener un diálogo sensato con nuestros vecinos. Pero si nosotros españolitos de a pie que tuvimos como catecismo inmutable e incuestionable durante cuarenta años al NODO que nos desinformaba constantemente sin prejuicio aparente ¿cómo somos ahora capaces de no cuestionar la certeza de los actuales medios atrapados en las manos de la pseudo-democracia neo-liberal?, la misma que nos dice que lo que aquí llamamos empresario allá es un oligarca, o que aquí logra un emprendedor lo que allá sólo lo alcanza el arribismo -la verdad no es nunca unívoca, sino siempre plural, no hay buenos y malos, los buenos cometen a veces vilezas y los malos en ocasiones aciertan-. Este mismo país que gritó NO A LA OTAN y NO A LA GUERRA bajo distintos colores de gobierno durante los últimos cincuenta años -y aún a falta de nuevas noticias la guerra no ha cambiado ni un ápice, todas esconden un sólo motivo: estratégico- sin embargo ahora pertenecemos a ese tratado y nos hallamos en una constante escalada hacia unotra 3ªGM. Tal vez al ser ésta época de información en exceso, ello mismo recubra su falta de su pluralidad y su supuesto filantrópico altruismo -igualmente su cierta intención sea que toda información adquiera el estatuto de dudoso, no un ocultar las mentiras vertidas por algunos intereses partidistas-. 

          Luego, los mismos que a través del bombardeo mediático nos publicitan y adoctrinan con la supremacía belicista serán los que nos venderán los horrores de la misma, los que la propiciaron usan desvergonzadamente sus consecuencias como argumento justificativo y aliciente en pos del progreso de la barbarie de la batalla. Con la complicidad de la prensa adjetivarán sus efectos, les llamarán crímenes de guerra o genocidio a los asesinados por sus propias armas -tal como nos indica Noam Chomsky, “El propósito de los medios masivos no es tanto informar y reportar lo que sucede, sino más bien dar forma a la opinión pública de acuerdo a las agendas del poder corporativo dominante”-, pero nos vetarán lo cierto, que una guerra es igual a otra guerra, que la guerra es sólo GUERRA, un día a día monstruoso, destructor, inhumano. Lo que niegan tras el alentarla es que ninguna admite adjetivos hipócritas porque lo productivo real es el engrose de sus beneficios bancarios, la de aquellos que la lideran, sus responsables, porque sí, si hay responsables, todo aquel que dijo SÍ. Yo acuso, yo señalo, yo culpabilizo a todos aquellos que las suscriben y a todos aquellos que las apoyan, pues tienen toda la responsabilidad, ya que cada guerra siempre es la misma, la muerte siempre igual, y un arma sólo defiende siempre-siempre la sinrazón. El único fanatismo admisible es el de la Paz.

          En connivencia con todo el aparato del Estado -los políticos y el mundo empresarial, que son quienes mueven los hilos de aquellos títeres- el trabajo de la prensa es difundir el miedo para hacernos creer que vivimos en un burbuja tutelada por un orden paternalista. Así, igual que se demanda proceso para los señalados por crímenes de lesa humanidad frente a los Tribunales Internacionales*, si además se juzgara en ellos a todos los que incitan al bombardeo mediático en apoyo de cualquier escenario bélico, tal entonces no se mostrarían orgullosos al frente de los proclamas. Llamamientos a un crimen sistematizado y legalizado por el Estado, institucionalizado para oscuros beneficiarios, una carta blanca para que las personas se conviertan en homicidas en pos de oscuros y crematísticos intereses sin más. Lo triste es que estamos condenados a convivir, o peor, a ser regidos por esta pléyade-caterva de hipócritas-esquizofrénicos, quienes “… después de hacer todo lo que hacen, se levantan, se bañan, se entallan, se perfuman, se peinan, se visten y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son”, así los desvelaba y describió Julio Cortázar.

          No suelo referirme a la actualidad más inmediata, prefiero la rumiada meditación, aunque lo grave de la inconsciencia de populacho alentada por nuestros cínicos dirigentes me haga llegar a la excepción de esta improvisación. Recientemente primero fue el estallido de la situación larvada de Ucrania frente a la nueva Rusia emergente, que llevó a todo el orbe gubernamental occidental a un apoyo incondicional -ideológico y económico- de aquel reducto hasta ayer bajo órbita eslava, conjunto a un incremento a las políticas belicistas de prevención y reactivación de un telón o una nueva guerra fría, basada en el simplismo mediático yanqui del “nosotros los buenos frente a ellos los malos”, que tan bien cala en una sociedad adocenada en el orgullo hedonista del Instagram, en la ira gratuita del Twitter-X, y en el insacio consumismo de Amazon -apuntó George Orwell que “Toda la propaganda de guerra, todos los gritos y mentiras y odio, provienen invariablemente de gente que no está peleando”-. Y luego llegó como un huracán la irresoluta cuestión palestina, el caos político-territorial-humanitario del Medio Oriente siempre latente, siempre confuso, por siempre interesado. La desmesura de un genocidio en directo, la venganza de un pueblo-una “raza” que se ha convertido en su propio enemigo. Cuando presencié la transmisión de la coincidencia de los parlamentos USA y los europeos unánimemente levantados aplaudiendo el apoyo logístico a través de la asociada OTAN a la guerra en Ucrania no pude menos que sentir escalofríos, y miedo, mucho mucho miedo. Cuando asisto impotente al espectáculo de aniquilamiento y humillación de las gentes de Gaza y más allá -irónicamente resueltas en estas imágenes que acompañan este lamento- tiemblo de pensar en manos de quien estamos. Así no resulta anómalo que cerebros pensante, sensibles y ecuánimes se aferren desesperadamente al nihilismo, eremitismo o cinismo de un C.Bukowski, por ejemplo, cuando postula: “La civilización es una causa perdida; la política, una absurda mentira; el trabajo, un chiste cruel”.





“La ironía de convertirte en aquello que una vez odiaste”.

Anónimo.




Evolución del estado israelí y el territorio palestino desde 1947 a día de hoy.





Anónimo, visto en la red.



          A este imberbe anciano quien suscribe le cabía aún en el cuerpo-mente la esperanza de que esta histórica Europa con todas sus contradicciones y errores, paso a paso, a pequeños sorbitos, hubiese aprendido de su Renacimiento, Ilustración, colonizaciones frustradas, guerras apocalípticas y expolios estratégicos. Sin embargo “La civilización no suprimió la barbarie; la perfeccionó e hizo más cruel y bárbara”, como bien ya nos anticipó Voltaire. Está claro que “a Dios rogando y con el mazo dando” es el eslogan perenne que ha elegido este reducto católico-luterano para asentar sus fueros en el sitio. 

          Al futuro se llega por dos caminos, por el resoluto o por aquel otro que jamás acontece. Así los vaticinadores, astrólogos o futurólos siempre se vanagloriarán a posteriori del primero de ellos, dejando a la cómplice desmemoria las nefastas predicciones jamás ocurridas. La I-GM, “la grande”, encontró su más insignificante justificación en un disparo anarco-revolucionario frente a la decadente aristo-meritocracia, pero aquel fue tan sólo uno más de los múltiples y variopintos desmanes de la época. Y a pesar de la sangrienta experiencia del s.XX en estas tierras nacionalistamente inconclusas persistimos justificadamente en estructurar el ego con formas parlamentarias, democráticas o humanitarias. Pero cuidado con pensar que las opciones representan distintas opciones, debemos a nuestro aliado del ala izquierda norteamericana nuestro apoyo incondicional al conflicto territorial entre Ucrania y Rusia, con la complicidad de las instituciones europeas y de su corpus armado -la OTAN- y tal vez ello en parte cegara a la opinión pública frente al trapo rojo del albero de la guerra. Los vaticinios son nefastos, ahora mismo los líderes elegidos de aquella manera democrática del mundo occidental -debiera haber abierto comillas hace rato- nos incitan al neo-nacionalismo rancio y peligroso, con un argumento simplista y similar que justificó aquella conquista genocida de los johns -ford y wayne- del oeste americano frente a un nativo enemigo frágil y de incólume razón. Y han puesto a funcionar a toda máquina a sus colaboradores-cómplices-esbirros de la prensa para justificar el injustificable argumento de su trabajar en pos de la paz, de gastar los recursos energéticos en pos de la paz, de callar en pos de la paz. Hoy como ayer el tirano Bin Laden resulta un aprendiz de revolucionario frente al senil Joe Biden** y su cómplice la empoderada neoliberal Ursula von der Leyen -o/y sus acólitos estrategas del resto del territorio europeo-. La guerra siempre es cosa de dos, y en este caso Europa optó por ser el número tres. Irónicamente el “sospechoso” primer ministro polaco Donal Tusk posiciona la incongruente postura europea declarando: “500 millones de europeos están pidiendo a 300 millones de estadounidenses que los defienden contra 140 millones de rusos”. Desvela inconsciente o sutilmente lo que el decimonónico sociólogo Gustave Le Bon ya predecía: “Las masas nunca han sentido sed por la verdad. Se alejan de los hechos que no les gustan y adoran los errores que le enamoran. Quien sepa engañarlas será fácilmente su dueño; quien intente desengañarlas será siempre su víctima”.

          No pretendo ser ingenuo ni pontificar por ninguno de los bandos en lid, tampoco obviar el largo y tenso desafío que mantienen Rusia y Ucrania desde el estalinismo e incrementado después de la caída del muro, un ingenuo querer soltarse de su desencantada raíz atraída por los fuegos fatuos de la democracia liberal frente a la tradicionalista autocracia revestida con los distintos ropajes de los distintos tiempos. Sin embargo las comparaciones públicas con nuestra guerra in-civil, donde una república constitucional constituida legalmente hubo de enfrentarse a un alzamiento militar armado y apoyado por los fascismos y la desidia democrática occidental de entonces, no resulta parangonable puesto que lo que dirimen es un proceso de redireccionamiento ideológico y social a la par que una fuerza interior de poderes e intereses nacionalistas de ambos bandos -sin olvidar el alcance de la multinacional belicista en su avance hacia las puertas de Moscú-. La una deseando conservar o/y recuperar su tiránico control e influencia, reconvertido desde el socialismo en un oligarquismo vertical y centralizado, mientras que otros apuntando por un alineamiento con el capitalismo democrático de libertades secuestradas, mercadeo liberal y ocio fácil. No resulta por tanto un conflicto internacional, mientras que su apoyo no es más que una cínica oportunidad de desestabilización -en vez de continuar con la lenta oportunidad de aproximación que se iba produciendo- de este lado del telón por parte de la imperiosa élite yanqui, con la complicidad de la ingenuidad e impotencia de la comunidad europea, con las nefastas consecuencias de aproximación a un conflicto nuclear. Cada pueblo-nación debe recorrer su camino, y cuando necesite de aliados no debe ser alentado y ayudado en pos de su propio derrumbe, y el occidente liberal sabe muy bien, hoy en Ucrania como ayer en la España republicana, que tender o negar la mano no es en provecho del sufriente, que su acción es fue y será interesada y crematística, su juego es el desestabilizamiento del otro, el interés propio su interesada motivación. Y mientras que unos piensa que el conflicto les cae lejos, por contra el otro abre la puerta de su casa y dispone los enseres para coquetear con una tercera guerra nuclear “mundial”, aunque hasta que se decidan en la escalada de su absurda lid quien realmente sufre sea el de siempre, el anónimo hombre mujer y niño niña que no tienen voz ni sabe de democracia teocracia o/u oligarquías. Sin embargo las voces que debieran resonar por esos altavoces mediáticos para acallar la histérica sinrazón criminal debieran ser las de la razón, como por ejemplo la de María Montessori quien con humildad, elegancia y sencillez proclama que “Todo el mundo habla de paz, pero nadie educa para la paz, se educa para la competencia y este es el principio de cualquier guerra. Cuando eduquemos para cooperar y ser solidarios unos con otros, ese día estaremos educando para la paz”.

          En cuanto al otro conflicto actual y/pero permanente, el palestino-israelí -aquí concisamente ilustrado con las instantáneas iniciales- he de decir que la hipocresía del mundo civilizado está rozando ya la permisividad y credulidad de la gente, del pueblo, del populus vulgarus. ¿Qué se puede esperar de una no-nación nacida en la teocracia de la diáspora, en el argumento de la tribu excluida frente al resto enemigo, que fundamenta todas sus acciones en la palabra divina -donde todo se acata y nada es posible rebatir-, sean ellas de orden social, antropológicas o militares?. ¿Quién le explica que no son ellos los inventores de la Historia, ni los únicos exilados, perseguidos, masacrados, expoliados, que a la imperial y omnipotente Roma ya la expulsaron unos bárbaros de los umbríos bosques nórdicos, que a los indios mesoamericanos casi los aniquiló la ambición hipano-católica, que incluso la ancestral y milenaria China del sol naciente se vio sometida y gobernada por dinastías completas de manchúes y mongoles venidos del otroro gélido norte siberiano, que a las culturas exuberantes de los egipcios y a los griegos se las borró del mapa sin contemplaciones humanistas, científicas o estratégicas, que en la olvidada y perdida tierra africana de Ruanda el poder hutu intentó el indiscriminado exterminio de la población tutsi, que en Sudáfrica y Namibia hace apenas un cuarto de siglo el apartheid era moneda común, compartiendo este derecho con la proa de nuestra compartida y civilizada sociedad capitalista, los EEUU de América, tal como se había practicado el esclavismo por toda la orbe del planeta por todas y cada unas de las élites de todas las naciones destacadas en su época?. Mientras, y sin embargo, y aunque de manera testimonial quiero dejar constancia que en el exilio obligado al que se vieron obligados los sirios por los enfrentamientos de las distintas facciones armadas dentro de su territorio desde hace más de una decena de años, los palestinos encuestados sobre el acogimiento de éstos se ofrecieron con la humildad del hermano necesitado -“si tenemos un pan, comeremos solo medio”, decían, “…que vengan”-, recabando finalmente más de un millón en territorio libanés, que cuenta con una población de alrededor de unos tres millones, y sin embargo la Europa civilizada -contando con casi 450 millones de habitantes- se sintió abrumada, acosada e invadida por setecientos mil de ellos, quienes finalmente se vieron frenados en su huida entre la Grecia oriental y la Turquía occidental tras costosas negociaciones de los burócratas de la UE que evitaran la invasión étnica -siendo normativamente inapropiado diríamos “racial”-, y mientras a la par repartían el pastel de sus beneficios y exportaban sus-las armas necesarias para dirimir aquel conflicto estratégico. Así países y ciudadanos de tercera pululan por las fronteras de los derechos mientras que países y ciudadanos honestos, legales y éticamente puros bombardean, invaden y expulsan del seco terruño de olivos y sol para que nuestros jóvenes implanten, asienten esta tan maravillosa civilización del selfie.






Autor desconocido.



          Los muertos no hablan, las fotografías callan, así los hechos no salen ni de ellos ni de ellas, se reflejan solamente, el reportero plasma y el corresponsal pregunta, pero será el frío analista tras bambalinas quien acumule los datos y exponga después los hechos, o así creí yo que funcionaba esto. Pero no. Desde la guerra de Irak I (del Golfo) la mediatización del control de la información que sale del frente es tan exacerbado que resulta descarnada la manipulación. En aquella se nos autorizó a presenciar en directo sus pulcros bombardeos desde la pantallas de nuestro tv, aunque vetando el acceso a primera línea y sus connaturales consecuencias de víctimas personales y materiales, o efectos colaterales como se les llamó entonces. Sin embargo ahora en Ucrania con la nueva regulación laboral del periodismo digital las categorías se confunden y el camarógrafo hace de corresponsal a la par que de analista desde el mismo frente de batalla con la aquiescencia de los gobiernos occidentales que dan acceso libre a una prensa libre para una información supuestamente veraz y/o neutral. Pero los muertos callan obstinados la causa de sus decesos, y mientras los medios aportan más leña al fuego en su ingenuo y supuesto neutral posicionamiento haciendo llamamientos vacuos y falsos. Esta(s) guerra(s) es la misma, la de siempre, una donde los países ricos se reparten el pastel del expolio de los tercermundistas, donde encuentran los recursos para el desarrollo de sus intereses, y donde un muerto vale mediáticamente menos que otro de acá. Show del belicismo, multinacional de muerte, mercadeo del horror, el periodismo se ha transmutado en eso, un show, en pos de una sumisión ciega por parte de la ciudadanía frente a las subida del gasto militar, lo que supone que los recursos sociales -sanidad, educación, pensiones…- vuelvan a quedar relegados a pesar de los años de continuas recortes, de las insatisfechas demandas que se frustraban en cada votación crédula, en cada esperanza y desesperanza puestas en una democracia del bienestar, derivada intangiblemente en un mercantilismo voraz, ciego y ególátra, autócrata, elitista y omnívoro para con la gente, para con el individuo que dice representar o/y defender.

          Dentro del caos de este mundo zoocializado hay un orden perfecto, existe una teología estatalizada para que el adormecimiento de la conciencia del pueblo tenga una cierta paz, se permite y alienta el eterno y amoldado a los tiempos espectáculo de “pan y circo” que conserva apaciguadas las ansias salvajes de conquista sobre el vecino, y hasta se le cede una parte de opio en función del bien social mientras otras formas distópicas que atenúe las frustraciones serán negadas en función del utilitarismo que aporte al bien social, y se acepta además un grado oscuro de sodoma y gomorra porque hace más bien callar y derrotar al instinto que abrir la libérrima caja de pandora del eros desbocado del comercio carnal. Todo atado y bien atado de manera tan perfecta y compleja que es imposible disentir u oponérsele, nos dan todo masticado y bien masticado y aderezado de falsedades porque si nos dieran además la formación, la información y el derecho de acceso a las verdades nos atragantaríamos como niños, y no es que los políticos nos traten como tales, es que realmente somos niños morando en cuerpos de adultos. De hecho la política imperante se basa en “La tolerancia absoluta de todo, es el valor dominante. Lo único que no se tolera en tiempos posmodernos son las convicciones firmes, las que no se sujetan consenso, pues la época líquida, no tolera lo sólido y lo vomita” como lo dilucida el sociólogo Zygmunt Bauman. Y como el paradigma para lo que André Malraux definió como “…toma(ba) -de- conciencia de que la guerra es hacer lo imposible para que pedazos de hierro entren en la carne viva” sigue siendo la foto-fija, esa la portadora de ese punctum revelador de ciertas verdades, estas dos imágenes del soldado soviético Eugen Stepanovic Kobytev, donde entre ellas tan sólo hay los cuatro años de la Gran Guerra, la guerra Patria o la GMII, en la primera le vemos en 1941 cuando partió hacia ella y en en la segunda en 1945 al volver a casa. Porque sí, porque aún hay quien se obstina en creer que las fotografías callan lo que no saben decir…





Eugen Stepanovic Kobytev, 1941-1945.

Fotógrafos desconocidos.


          

          No suelo compartir mi opinión explícita en las plataformas, más bien difundo un posicionamiento subliminal aunque evidente, ético o moral, humanista o/y filantrópico, meditado y de bajo tono a ser posible. Así que mis contactos se hallan sobre todo en el nivel intelectual, artístico, o en su caso de cercanía o amistad cómplice, y uno de ellos con muy buen gusto en sus publicaciones de Facebook, mayoritariamente sobre por y para la gran fotografía, es Giuseppe Cicozzetti, quien con la misma elegancia y sencillez que le caracterizan dejó en su muro recientemente el siguiente prudente llamamiento: “Es aterrador lo ligeramente que se pronuncia la palabra guerra. Nuestros padres conocían la guerra, y por lo tanto prometieron no quererla para nosotros, para que nuestros ojos se llenaran de horror y muerte. Pero nosotros, que usamos la palabra guerra hasta que la veamos en nuestro horizonte como una posibilidad, no amamos a nuestros hijos, porque ellos tendrán que luchar. No soy pacifista con las guerras ajenas, pero sé que las armas no son para la paz: las armas son para matar. Y gana el que permanezca vivo. Hasta el final. Solo una nueva guerra podría ser el fin de todos nosotros. Piénsalo, los que quieren suministrar armas a Ucrania”. No me molestaría la música si no se empeñaran obstinadamente sus intérpretes en que la escuchemos, igualmente me sucede con los voceros belicistas, indefectiblemente has de posicionarte, hoy por éste mañana por aquél. Sin embargo yo pertenezco a aquel argumentario -el mismo que Giuseppe-, tan de actualidad para con la disyuntiva con los vehículos autónomos regidos por una inteligencia artificial que frente a la decisiva e ineludible y espuria opción de atropello a un anciano antes que a un infante, prefiero aquél que opta por una tecnología menos agresiva que evite toda colisión.

          La prueba más humillante que te depara la vida es que serás por siempre un ignorante, joven, maduro o senior, por para siempre te demuestra sin pudor que todo es improvisación, ensayo-error, vanidad-humillación. Cuando Nietzche nos dejó solos y ateos frente al mundo nos inundó una nueva fe en la ciencia, pero el ciego optimismo que se nos avecina con la renovada fe en la tecnología como bálsamo de nuestros males -léase crisis medioambiental, léase distopía IA- olvida que cuando se inició la primera guerra mundial sus portavoces pusieron énfasis en el mismo argumento para preconizar una corta duración y acabó siendo el paradigma de la despiadada y descabellada mejor matanza de hombres orquestada desde las trincheras. En 1915 en uno de los escenarios de la periferia de la I-GM, en la península turca de Galípoli, se libró una batalla tan incruenta y sangrienta como innecesaria en la que se llegó al paroxismo de una lluvia de 6.000 balas por metro cuadrado, era tal el volumen del fuego cruzado que chocaban en el aire entre sí y por efecto de la velocidad y temperatura se fundían. Hoy se conserva un número representativo de ellas en el Museo de la Guerra de Çanakkale como recuerdo del oprobio y terror de aquél enfrentamiento. Tan surrealista, o suprarrealista, como el diálogo del humorista español Miguel Gila, que entre la verdad y la mentira, la burla y la verdad, el horror y la esperanza, nos dejaba el cuerpo con una triste desazón frente a ese inconcebible inhumanidad que supone la guerra, toda guerra: ¿Es el enemigo? Ustedes podrían parar la guerra un momento? (…) Le quería preguntar una cosa, esto… ¿uds. van a avanzar mañana,? ¿a qué hora? ¿entonces cuándo? El domingo, pero ¿a qué hora?… a las siete estamos todos acosta’os. ¿Y no podrían avanzar por la tarde, después del fur’bol? ¿Van a venir muchos?… ala!, que bestias, no sé si habrá balas para tantos. Bueno nosotros las disparamos y uds. se la reparten. (…) ¿Podrían parar la guerra por lo menos una hora, o algo así? porque se nos ha atranca’o el cañón… el sargento que ha meti’o la cabeza dentro pa’ pasar revista y no la pue’ sacar. Está vivo porque le oímos (…) pues verdad, a lo mejor disparando se desatranca, no lo habíamos pensado. Bueno, pues entonces quedamos así, hasta el domingo, que ud. lo mate bien”







Museo de la Guerra de Çanakkale, Turquía.

Imagen bajada de la red.




          En los años noventa del pasado siglo Timothy Treadwell, un entusiasta ecologista y “amante” -literalmente según él-  de los osos grizzly, decidió que su objetivo en la vida era protegerlos y para ello viajó durante trece veranos al Parque Nacional Katmai en Alaska para vivir con ellos. Durante ese tiempo cohabitó y filmó sus vidas sin el soporte de arma defensiva que le pudiese parapetar frente a algún eventual ataque. Entre otras sus declaraciones afirmaban que “era uno de ellos”, que “eran sus amigos” o que “moriría por ellos”, pero no a causa de ellos, puesto que los llegó a conocer desde pequeños e incluso declaró conocer su lenguaje. El tiempo y la autoconfianza le llevaron a traspasar las normativas gubernamentales sobre dichos avistamientos en la vida salvaje y acercándose a ellos les hablaba, tocaba e interaccionaba con tales como simples mascota. Hasta el día en que un viejo oso que tardaba en hivernar y buscaba su último alimento de temporada arrasó con su campamento y devoró a Tim y su novia Amie Huguenard, quienes dormían dentro de la tienda. El piloto que les debía recoger en ese fin de temporada, y los guardas reclamados por éste frente a la ausencia de ambos, hallaron en el audio de la cámara -la tapa de la lente se encontraba colocada- los gritos de la explicación de la desaparición de ambos, luego abatieron al oso y encontraron en su estómago los restos y el ropaje de la pareja, el brazo de Tim aun conservaba el reloj. Misha es un personaje popular ruso, es un oso que aparece en múltiples facetas de su cultura popular, canciones, poemas e historias, de hecho a este país se le representa habitualmente como tal, tal vez como dando a entender que Rusia es grande, torpe y brutal, aunque a la par resulta que es su símbolo de orgullo nacional. Quizá no sea tan buena idea jugar-fiar con-contra ningún oso-ruso.

          Tal vez si fijamos la atención en lo evidente, si parásemos un poco en nuestro arrojado discurrir, si dedicáramos algún tiempo en meditar, sentir, observar o pensar, tendríamos espacio para la razón, dijo J.L.Borges que “las aptitudes morales y las intelectuales van juntas: Un hombre bueno es inteligente, y uno malo es, ademas, imbécil”. Así que lo pre-dicho, cuando opten, si optan, que ustedes lo maten bien.






* Recién corrigiendo el presente la Corte Penal Internacional ha emitido orden de arresto sobre presidente de Israel Benjamín Netanyahu y parte de su gabinete -además, para lavar la cara, también cita a algún dirigente del otro bando- por crímenes de guerra cometidos durante su represalia sobre los territorios palestinos, en suma genocidio premeditado sobre los palestinos -tal vez, solo tal vez medio siglo tarde?, o es que nos resultará por siempre jamás imposible cambiar esta Historia de la inHumanidad?.


** Pasa el tiempo, los días, y las elecciones estadounidenses han devuelto el poder al neo-tirano Donald Trump, quien ha dado un vuelco en los intereses estratégicos, políticos y empresariales, y el anterior apoyo al pueblo ucranio se ha vuelto cinismo interesado en sus tierras raras, en la devolución del crédito prestado, y hoy, ahora, quienes se mesan los cabellos son sus antiguos aliados ideológico-económicos europeos, mensajes que a través de la prensa libre y demócrata de este lado del telón significa: “más rearme puesto que no podemos contar con nuestros cómplices cow-boys del otro lado del lago”, que traducido significa que los recursos de la educación, sanidad y demases recursos sociales que se dictaron imposibles de sostener económicamente surgen espontáneamente de una nada incomprensible y van a dar a la industria armamentística que en bolsa cotizan ya a día de hoy entre un veinte y un setenta por ciento de ganancias.






Petroglifo.

Sefar, Tassili N'Ajjer, sur de Argelia.








A día de hoy dom. 10 nov 10:35 2024-10 marz 12:02 2025, de enriqueponce.




miércoles, 5 de marzo de 2025

"AFRasia-I"

CronoCromos




"Puedes mentir con fotografías. Incluso puedes decir la verdad, 

no importa lo extremadamente difícil que sea. 

El lugar común quiere que la fotografía sea un espejo del mundo, 

creo que es necesario invertirla: 

el mundo es el espejo del fotógrafo".

Ferdinando Scianna.


























Capturas de enriqueponce en 2024.






martes, 25 de febrero de 2025

"El arte de la anchoa"

OPINION.es






“El arte de la anchoa” 





Imagen bajada de la red.





          Sí, arte que no Arte, porque cuando el arte trata sobre la anchoa no merece más que el paladeo de la degustación indigesta de lo efímero. “Bum dale, dale Bum dale, dale Bum dale, dale Bum bum, dale dale  Soy Reykon, el líder, hey, hey Que no se te olvide Con Maite Perroni Bum dale, dale Bum dale, dale Bum dale, dale Bum bum, dale dale  Bum dale, dale Bum dale, dale Bum dale, dale Bum bum, dale dale”, letra del perreo compuesta por: Sergio Santos, Ruan Guimaraes, Pablo Bispo, Chez Tom, Maite Perroni, Andrés Restrepo y Andrés Felipe Robledo Londoño, ah… y copyright perteneciente a Sony/ATV Music Publishing LLc. Lo extraño es que no sea número uno de cualquier lista, o que una universidad del medio oeste, centro o norte norteamericana no haya publicado difundido contagiado ningún artículo, tesis o manifiesto sobre las excelsa cualidades, sapiencia o erudición de la virtud de revestirse del mantra supuesto del reguetón. Cierto sí sin embargo que la Universidad de Copenhague nos advierte que las corriente oceánicas del Atlántico podrían colapsar a mediados de siglo catastróficamente por el cambio climático… tal vez la moda del cambio climático esté llegando al paroxismo, o tal vez la teología de la ciencia nos esté llevando a la falsa creencia de la eternidad. Así el libro gordo Wikipedia te enseña, el libro gordo Wikipedia informa y Wikipedia nos entretiene sobre que José Carlos Mariátegui La Chira fue un escritor prolífico, periodista, político y filósofo marxista peruano del antiguo siglo XX, que entre otras barbaridades propuso, expresó, dedujo: "El artista contemporáneo se queja, frecuentemente, de que esta sociedad o esta civilización, no le hace justicia. Su queja no es arbitraria. La conquista del bienestar y de la fama resulta en verdad muy dura en estos tiempos. La burguesía quiere del artista un arte que corteje y adule su gusto mediocre. Quiere, en todo caso, un arte consagrado por sus peritos y tasadores. La obra de arte no tiene, en el mercado burgués, un valor intrínseco sino un valor fiduciario. Los artistas más puros no son casi nunca los mejor cotizados. El éxito de un pintor depende, más o menos, de las mismas condiciones que el éxito de un negocio. Su pintura necesita uno o varios empresarios que la administren diestra y sagazmente. El renombre se fabrica a base de publicidad. Tiene un precio inasequible para el peculio del artista pobre. A veces el artista no demanda siquiera que se le permita hacer fortuna. Modestamente se contenta de que se le permita hacer su obra. No ambiciona sino realizar su personalidad. Pero también esta lícita ambición se siente contrariada. El artista debe sacrificar su personalidad, su temperamento, su estilo, si no quiere, heroicamente, morirse de hambre. De este trato injusto se venga el artista detractando genéricamente a la burguesía. En oposición a su escualidez, o por una limitación de su fantasía, el artista se representa al burgués invariablemente gordo, sensual, porcino. En la grasa real o imaginaria de este ser, el artista busca los rabiosos aguijones de sus sátiras y sus ironías. Entre los descontentos del orden capitalista, el pintor, el escultor, el literato, no son los más activos y ostensibles: pero sí, íntimamente, los más acérrimos y enconados. El obrero siente explotado su trabajo. El artista siente oprimido su genio, coactada su creación". Pero como era comunista gordo marrano o maricón mejor obviar-lo. Seguidista de la línea acomodaticia Miriam Lenk “utiliza su arte para promover la aceptación y la positividad corporal, deja huella significativa en la comunidad artística a través de su enfoque audaz y controvertido”, y así obtiene el beneplácito y expone aquí, allá y acullá su Fat Lay -grotesca mórbida anchoa- y se la concede la oportuna subvención de las autoridades políticas, culturales y morales de esta burguesía ignorante, hipócrita, y soez.





“Fat Lady”

Miriam Lenk





Imagen bajada de la red.




           Según informa Televisión Ecuador -textual-: “Un pastor cristiano se está haciendo viral por vender parcelas en el cielo por USD 100 por metro cuadrado. Afirma que en 2017 Dios lo autorizó a vender estas parcelas, garantizando  a los compradores un lugar cercano del palacio de Dios, sin importar el tamaño del lote. Un folleto que circula detalla el proceso de compra, mostrando una casa clase media en el cielo y una familia de cuatro ascendiendo por escalones dorados hacia ella. Las opciones de pago incluyen Visa, Mastercard, American Express y Appel Pay, con cómodos plazos para pagar. Debido a ‘mucha demanda’, el precio se incremento a USD 250”. El post perdido-hallado en la inmensa tela de la red pespunta además una breve nostalgia “por aquellos tiempos papales del Renacimiento donde se practicaba el crowfunding masivo: dinero a cambio de suavizar las penas o pecados o incluso prometer el cielo a las almas vivientes”. La impostura del Arte exige de una fe suprema, igual a la teológica de cualquier religión, e igualmente exige de la esclavitud de una distopía colectiva que transforme esa verborrea promiscua y lasciva en una iluminación prometeica que justifique la real ausencia de todo, la omnisciencia suprema de la nada. Ello es lo que permite que el artista italiano Salvatore Garau haya destacado en este bizarro inframundo del arte por el arte por vender una escultura que ni siquiera se puede ver. “Io Sono” es una escultura inmaterial celebrativa del poder de lo no visto, de lo invisible, basada en el “principio de incertidumbre” del filósofo W. Heisenberg que dota de energía incluso a los espacios vacíos, el autor sugiere que incluso una nada tiene un peso real o especifico, y así logra llenarlo con la cuántica materia crematística de 18.000 dólares -sugiere que debe colocarse en una casa particular dentro de un espacio libre de obstáculos, de unos 150x150 cms y con una iluminación especial, aunque el control del clima queda a expensas del criterio opcional del propietario-. Y así logró vender una nada -o como él dice, un vacío-. O como anticipó F. Kafka, “Cuando creemos en algo que todavía no existe, lo creamos”. Y por si el colmo de lo grotesco aún no rebosa de su fosa resulta que la “primera escultura invisible” se debe nominalmente a unotro artista, español, Boyer Tresaco -servida la polémica-, quien desde hace más de veinte años se dedica a la labor, desde su fundación, avalado por la galería Theredoom de Madrid -reconocida como una de las mejores exposiciones por el portal Huffington Post-, los periódicos La vanguardia o/y El País y otras publicaciones como un libro titulado “Pellejos y Huesos” -!!! (el asombro es de quien suscribe)-. 

           Relata Oscar Wilde: “Viajeros de Sudamérica cuentan que existe allí un pájaro que vuela y se esconde temeroso, si le pillan desprevenido. Pero si él es el primero en verte, cree, sin quitarte ojo, que es invisible, y ya nada es capaz de asustarlo. Los cazadores lo atrapan sin trabajo, del modo más sencillo: avanzando hacia él de espaldas. Esto si que es una verdadera filosofía. Una vez que el pájaro te ha hecho objeto de su percepción, considera muy sensatamente (…) que no tienes existencia alguna independiente. Eres lo que eres (…) , en cuanto constituyes el objeto de su representación simplemente. No bien el pájaro deja de pensar en ti, ya no existes. ¿Quién sabe? ¡Quizá tengan razón! Por mucho que nos esforcemos, nunca llegaremos a alcanzar, tras la apariencia de las cosas, su realidad. Y la razón terrible de todo esto quizá sea la siguiente: que no existe realidad alguna en las cosas si se las separa de su apariencia”. Llámeseme loco, pero frente a la galería de anchoas, la obesidad estructural cultural, la parcela del cielo o el vacío de ideas déjenme que prefiera la hoguera, a Oscar Wilde o a Frank Kafka y a José Carlos Mariátegui.






Boyer Tresaco

“2.200 decímetros cúbicos de Nada”

Dimensiones: 100 x 100 x 220 cm

Técnica: Ninguna



          Bien que nos podríamos preguntar cada día al abrir los ojos y el noticiero de turno en manos de quién estamos -crisis, violencias, guerras y más guerras…- pero sin ir más lejos quedémonos en la galería de la anchoa. Según la también excelsa Wikipedia -entre otros comunicantes- Laurent Schwartz es un “artista infantil” quien “ganó atención internacional por sus pinturas abstractas, que se han vendido por miles de euros. Comenzó a pintar en otoño de 2023, aproximadamente a la edad de 1 1/2 años, y produce una pintura por semana. Sus temas favoritos son los animales, como los caballos y los elefantes, y prefiere trabajar con colores brillantes. El periódico The Times lo ha llamado <<Picasso en tamaño pinta>>. Según el mismo periódico, los padres del artista han recibido una oferta de 270.000 euros por su primer cuadro, titulado ‘Los dedos’, pero se han negado a venderlo por razones sentimentales”. Un ejemplo de resiliencia, término burgués apropiado para definir el éxito frente a la adversidad gracias a la reinvención, vamos… lo que los pobres llevan toda la vida obligados a ejercer. Claro que en este caso no es indicado para el susodicho infante sino para sus padres, quienes investidos de la apropiada sensibilidad se guardan para una futura mayor cotización el original incunable de su primera creación. Según el portal DW Español “…goza de plena libertad por parte de sus padres”, claro que “sus obras se cotizan en hasta 290.000 euros” -de ser Laurent mi vástago, por eso precios, tengo claro que sería él quien dirigiría mi libertad-. Pero no olvidemos además la loa merecida al crítico de la prestigiosa institución de la gran Albión cuando en un exhaustivo filosófico erudito y pormenorizado revelador análisis nos compara al presente con aquel unotro vanguardista malagueño en su excelso productivo semanal y en su profusa temática animalista. Ademas, resultaría imperdonable no mencionar que la benevolencia gratitud previsión y desinterés personal han precavido a tan menesterosos progenitores para que “el dinero recaudado con el trabajo Schwartz se guardará en una cuenta separada hasta que cumpla 18 años -según Wikipedia, otra vez-. Aquí no cabe otra cosa que una pléyade de sordos vacíos y sin aires sarta de aplausos.




Laurent Schwartz.

El niño artista.



          Claro, luego estos infantes crecen entre tanto plumón de cultura excelsa y mediática y no hay quien razone con ellos. Sarah Cascone tiene un nombre público, un lugar donde escribir y es “Escritor senior” especializada del portal news.artenet.com, y el 2 de octubre de 2024 publica la susodicha siempredicha o periódica noticia de aquellos ignorantes laborantes que en un celo inconsciente atentan contra un aristocrático intelecto. “A veces, ni siquiera los trabajadores de los museos están seguros donde termina el arte y dónde empieza el mundo real. ¿Un buen ejemplo? El museo LAM de Lisse, Países Bajos, que recientemente encontró una de sus obras de arte en la basura, tirada accidentalmente por un técnico de ascensores que la confundió con basura.” Y aclara y subraya empática: “El malentendido es en cierta medida comprensible (Ya ha ocurrido antes)”. Sarah es una buena narradora así que dejo que ella misma prosiga la crónica: “A primera vista,  ‘All the good times we passed together’ (‘Todos los buenos momentos que pasamos juntos’ ) de Alexandre Lavet (2016) parecen un par de latas de cerveza vacías, borrachas y desechadas, una de ellas ligeramente aplastada. Pero una inspección más detallada revela que no eran latas de cerveza normales y Lavet no es un artista del ready-made. En lugar de eso, pintó meticulosamente a mano las latas, creando dos réplicas perfectas de latas de cerveza Jupiler. Lavet concibió la pieza como un homenaje a los recuerdos de los buenos momentos pasados con amigos. El trabajador encargado de desechar las obras de arte sustituía al técnico habitual del museo, por lo que no estaba familiarizado con las obras de la colección del museo, que se promociona como la colección de arte culinario más grande del mundo. Probablemente tampoco se dio cuenta de que al museo LAM le encanta esconder obras de arte en lugares inesperados y poco convencionales. ‘Todos los buenos momentos’ estaban detrás de un cristal, pero no en una vitrina tradicional. En cambio, se podían ver dentro del hueco del ascensor, como si los trabajadores de la construcción los hubieran dejado allí al terminar sus turnos. “Nuestro arte anima a los visitantes a ver los objetos cotidianos bajo una nueva luz. Al exponer las obras de arte en lugares inesperados, amplificamos esta experiencia y mantenemos a los visitantes alerta”, afirmó la directora del LAM, Sietske van Zanten, en un comunicado. Por supuesto, si la obra de arte hubiera sido basura, el técnico habría hecho un favor a todos al tirarla a la basura. Lamentablemente, en lugar de eso, estaba tirando la obra del artista francés. Afortunadamente, el museo logró encontrar la obra de arte en el contenedor de basura antes de que alguien sacara la basura y el error se solucionó rápidamente. Afortunadamente, la pieza no sufrió daños. La curadora Elisah van den Bergh sacó la escultura de la basura, la limpió y volvió a colocar las latas en exhibición, esta vez sobre un pedestal más formal a la entrada de las galerías. Queríamos darles su momento de protagonismo”, dijo Van den Bergh. El museo se mostró sorprendentemente comprensivo con el incidente. “Simplemente estaba haciendo su trabajo de buena fe”, dijo Van Zanten sobre el error del técnico. “En cierto modo, es un testimonio de la eficacia del arte de Alexandre Lavet”. Si hubiese más fiel retrato que el fotográfico éste sería uno de ellos: Alexander imberbe se va de juerga, bebe, fuma y se propasa, idea un action-paintig sobre las latas de cervezas que compró en el Dia de turno y que no recicló inmisericorde y que tras las vendió como un acto supremo artístico a una institución cultural benéfica -o no- que se dedica en sus desafueros a promocionar de “arte culinario” entre la inculta clase mediocre pseudo-burguesa la absurda ideología del excelso simplista y-insustancial del desArtre. Resulta que el museo de la anchoa no peca ni de original, El LAM ya ejerce pule y da esplendor al bien inmaterial del arte gastronómico en pos de una cultura digerible.





Alexandre Lavet

“All the good times we passed together”, 2016.




          La carrera por el mayor desafuero no ceja. Vender parcelas en el cielo, comprar vacíos especiales-espaciales, o visitar museos infantilizados por la obesidad mórbida intelectual es el pannuestrodecadadía. Cuando crees encontrar acomodo entre la lógica de lo ilógico, acude la realidad y supera la ficción. Y así bien lo debió reconocer por aquel entonces de 1964 el periodista sueco Ale “Dake” Axelsson, quien recurrió a la mordacidad de la burla inmisericorde cuando incitó a un chimpancé de cuatro años -en complicidad con su cuidador- a plasmar en lienzos su instinto para luego exhibirlos como producto de un supuesto desconocido vanguardista artista francés, “Pierre Brassau”. La muestra de la Galeria Christinae en Gotemburgo produjo crónicas proféticas como que “sólo un simio podría haber hecho esto”, pero además también llamó la atención de la pseudo-élite-intelectual como el crítico Rolf Anderberg que exordió el trabajo: “Brassau pinta con trazos poderosos, pero también con clara determinación. Sus pinceladas se retuercen con furiosa meticulosidad. Pierre es un artista que actúa con la delicadeza de un bailarín de ballet”. Y sin embargo no compartamos el gusto y apreciación de tal crítico sí sin embargo debemos alabar su tenacidad cuando una vez descubierto el pastel no ceje en su apreciación y revele que la obra de Peter era “todavía la mejor pintura de la exposición”. ¡Chapó!. ¡A ver quién entre tanta cerveza rememorativa, trazo naif picassiano o vacío instinto-material le quita la razón!.

           Uno no se levanta de la noche a la mañana siendo artista, o intelectual, o listo o tonto -aunque tonto no hace, se nace-, sin embargo hoy día con el logro neo-teo-liberal de la fusión de las clases sociales el trabajador acude al crediticio bancario y se eleva en su estatus social-deudor y la imagen proyectada poseerá el grado de los logros aúricos de los deseos de hada madrina de aquellos cuentos de antaño hoy no normativos. Así igual que acuden a la llamada ociosa de los Disney-parks lo hace igualmente al reclamo de los centros museísticos reconvertidos, la Tate, los diversos Guggegheims, el mediático Thyssen, con el mismo impudor avidez y grosería que a cualquier cualquier pueblo periférico catalogado bonito. Y así, gracias a la varita mágica del ocio, vuelve convertido en un intelectual. Aquel recorrido marcado por el estudio, el conocimiento, el reconocimiento, la investigación, los descubrimientos, la reflexión, las pacientes discrepancia, extrañeza, continuo esfuerzo, búsquedas y sacrificio, está obsoleto, caduco, es resulta y resultó innecesario. Que Platón Aristóteles Heródoto hayan surcado la historia o/y los tiempos, que Miguel Ángel Rodín o Chillida hayan domado la materia o/y las formas, que la letra se haya sojuzgado a la absurda forma material de un libro, que Velazquez Goya Pollock Rothko sean sinónimos de la posibilidad inmaterial de la materia pictórica, es mero anecdotario turístico. Tales simios asidos a una herramienta, no más.




Peter Brassau

El chimpancé artista, 1964.



          Lo que sí resulta innegable en esta galería de la anchoa -es más, es hasta digno de elogio- es su capacidad de inventiva, su resiliencia perenne, su camaleónico transumancia o/y travestismo indiscriminado. El debate presente ya no se mueve en el ámbito infantil o simiesco, ni entre los parcos vacíos ni los objetos sin aura, desde la irrupción de la IA la robótica ha dado el salto cualitativo al proscenio de una escena autárquica, y ya no tan sólo se adentra y apropia del proceso industrial donde amenaza al siempre pagador obrero no cualificado sino que nomina a los algoritmos al credencial de artistas de vanguardia. Y la intersección entre arte y tecnología se llama Ai-Da -referencia acrónima a Ada Lovelace, precursora de la programación informatica-, creada en 2029 por un equipo dirigido por Aidan Maller, galerista y fundador de Ai-Da Robot Studio, ademas de especializado en IA por las universidades de Oxford y Birmingham. Desde su página-portal se nos informa que: “Ai-Da es el primer robot artista ultrarrealista del mundo. Es capaz de dibujar y pintar utilizando cámaras en sus ojos, algoritmos de inteligencia artificial y su brazo robótico. Es artista de performance, diseñadora y poeta. (…) La influencia de Ai-Da se extiende a los principales museos: realizó su primera gran exposición en un museo (sic) en el Museo del Diseño y realizó una exposición individual en los Giardini (pabellón central, entiendo) durante la Bienal de Venecia. Influenciada por el dadaísmo y continuamente desafiando los límites de la creatividad, Ai-Da desafía las nociones tradicionales de arte y artistas”. Con tan parca declaración de intenciones se derriban todos los muros de Jericó en un santiamén. Los gerifaltes mistagogos de los museos y las venecias deben estar satisfechos por el acatamiento a sus divinas voluntades, además debemos agradecer a la simplificación para que el acceso al Olimpo mágico del creacionismo sea el desafío a esto o a lo otro y no la obra en sí, y que sea poeta me sublima aunque el dadaísmo no sea mi fuerte, aunque me cabe el insignificante prurito de conocer el motivo por el cual es necesario proporcionarle cámaras en sus ojos y aspecto ultrarrealista. Para la también especialista en IA la profesora Margaret Boden “Ai-Da es creativa” puesto que sus criterios “exigen que las obras sean nuevas, sorprendentes y de valor cultural”, y así dar solidez y argumento a la prestigiosa casa de subasta Sotheby’s quien puede especular-subastar las obras de esta humanoide con sumas que oscilen entre los 130.000 y 200.000 dólares, lo que demuestra y confirma una vez más qué es el arte presente. Así que acatemos, callemos y demos voz -una vez más- a quien tan grato estado supone para nuestro espíritu: “Hoy en día, la opinión dominante es que el arte es creado por los humanos, para otros humanos. Esto no siempre ha sido así. Los antiguos griegos creían que el arte y la creatividad provenían de los dioses. La inspiración era  inspiración divina. Hoy en día, una mentalidad dominante es la del humanismo, según la cual el arte es un asunto enteramente humano, que surge de la acción humana. Sin embargo, el pensamiento actual sugiere que nos estamos alejando del humanismo, hacia una época en la que las máquinas y los algoritmos influyen en nuestro comportamiento hasta un punto en el que nuestra "acción" no es solo nuestra. Está empezando a externalizarse a las decisiones y sugerencias de los algoritmos, y la autonomía humana completa comienza a parecer menos sólida. Ai-Da es una máquina que fusiona elementos electrónicos, de inteligencia artificial y humanos, y su obra de arte es una colaboración entre máquina y humano que nos ayuda a reflexionar sobre nuestros propios mundos, cada vez más enredados con la tecnología. Ai-Da crea arte porque el arte ya no tiene por qué verse limitado por la necesidad de la intervención humana únicamente”. Muerto el rey, viva el rey.





Ai-Da Robot junto a su obra “Billie Eilish”.



          Repito -por enésima vez en éstos mis escritos-, ignoro en el fondo que cosa es el Arte, a pesar de mi interés, de mis lecturas, de mis observaciones reflexiones de mis expectaciones, del tiempo que he dedicado dedico dedicaré, a pesar de haber tropezado con mil definiciones con miles de conclusiones, a pesar de haber rozado en infinidad obras supremas obras sublimes obras eternas, de haber viajado junto a nombres ilustres frases sentencias libros objetos cuadros esculturas imágenes o ideas cuasi-divinas -como ésta reciente de Yukio Mishima: “del matrimonio entre la belleza que de nada sirve para consolarse y el conocimiento nace algo. Sí, nace algo, aunque sea fugaz como una burbuja de jabón y absolutamente inservible. Ese algo es lo que la gente llama ‘arte’ “-, una entre mil y aún así nunca hallé la suprema sentencia que cierre el erudito debate. Y sin embargo la profusión de clérigos orantes profetas de arte en la red vierte en continuo una gratuita demagogia que enerva al más estoicos de los orantes -cada cual bajo el respaldo oficial de prestigio o hedonista que mejor le arrope-. Hoymismo: en la página de “Hoy por Hoy” de la cadena SER en Facebook, bajo el auspicio del prestigio de la periodista Ángeles Barceló, he podido escuchar-conocer a Pablo Ortíz de Zárate -le busco en la red y dice de sí mismo: Soy periodista especializado en arte, una mezcla poco habitual elaborada a base de estudiar Periodismo en la Universidad Pontificia de Salamanca e Historia del Arte en la University College London. Me dedico a hablar y escribir sobre arte: lo que hay que mirar, cómo escuchar lo que te dice y, sobre todo, aprender a sentirlo. Porque el arte, ante todo, se siente. Es una terapia, el antidepresivo más potente que existe. Trabajo en La Sexta Noticias y como colaborador en los programas Más Vale Tarde y La Sexta Noche. También pasé por la Cadena SER y he escrito en El Confidencial, El Correo (Vocento), Historia y Vida, El Mundo… He sido corresponsal de subastas en Ars Magazine y autor de guías didácticas para el Museo Thyssen, la Fundación Mapfre y CaixaForum”, - ¡menú-do curriculum!, digo yo de él -. Pues según tal erudito académico ilustre energúmeno un análisis pormenorizado sobre la pintura de Gustav Klimt la revierte en normativamente dramática, tras su archifamosísimo cuadro romántico, decorador de salones, habitaciones, neveras y fondos de pantalla “El Beso” se esconde un abuso de género. Según la exhaustiva descripción-reescritura del susodicho pabloortízde el abrazo, los gestos, las caricias revierten en una opresiva y exhortiva dominación machista que oprime arrodilla y somete a la figura femenina en una sumisión histórica… Para su re-interpretación se basa en que ella “¿Cierra los ojos porque se entrega a ese amor, o porque realmente está rechazándolo completamente. Y se arrodilla porque está derritiéndose de pasión, o porque está totalmente sometida?” , a lo que Ángels sagaz cuestiona: “¿Por qué iba a pintar Klimt a un hombre abusando de una mujer?” y concluye el orate “Klimt no era precisamente una persona muy amable con las mujeres”. Frente al aluvión de insensateces que se vierten todos los días en la red y deslavazadamente descuidadamente presto atención me declaro simio o anchoa, infante y humanoide, e incompetente para dilucidad si pabloortizde sabe menos de arte que de amor o vicioversa. Así que inmisericorde frente a los museo ignaros, la vacua morbidez celestial, el infantilismo crematístico de la neo-intelligentsia, especialista en IA o las monerías mediáticas de los apellidos compuestos me tendré que acoger a la sutil razón de Ernesto Sábato: “De modo que no eran las ideas las que salvan al mundo, no era el intelecto ni la razón, sino todo lo contrario: aquellas insensatas esperanzas de los hombres, su furia persistente para sobrevivir, su anhelo de respirar mientras sea posible, su pequeño, testarudo y grotesco heroísmo de todos los días frente al infortunio”. 

         




de enriqueponce.

a tantos de tanto de no sé cuanto.