martes, 4 de junio de 2013

"Walker Evans & James Agee"





LOS CAZADORES deMENTES                                           ARTE sana


Walker Evans                                           James Agee
 EEUU, 1903-1976                                                                                                                                                EEUU, 1909-1955



Self-portrait in automated photobooth,1929. 
Foto: Walker Evans, 1937.


















"Let Us Now Praise Famous Men"




Un hombre y una mujer se juntan en una cama y hay un hijo y luego más hijos:
Primero son bocas, luego se convierten en instrumentos auxiliares de trabajo: más adelante se marchan y se convierten en padres y madres de hijos, que serán a su vez padres y madres de hijos:
Sus padres fueron, a su tiempo, hijos de padres diferentes, quienes a su vez fueron hijos de padres diferentes:
Esto ha venido ocurriendo durante mucho tiempo: empezó antes que las estrellas:
Continuará durante mucho tiempo: nadie sabe cuándo terminará:
Mientras siguen juntos bajo un solo techo en torno al centro de sus padres, estos hijos y sus padres componen una familia:





























Esta familia debe cuidar de sí misma; no tiene madre ni padre: no hay otro cobijo, ni recurso, ni ningún amor, interés, fuerza o consuelo más cercanos, y tampoco ninguna felicidad o tristeza que afecte a alguien de esta familia puede significar para alguien ajeno a ella lo que significa para sus miembros: pero está, como ya he dicho, inconcebiblemente sola, reunida como se reúnen los vagabundos en torno a una hoguera en el tiempo más cruel;  y así, y en semejante soledad, existe entre otras familias, cada una de las cuales está igualmente sola, sin mayor ayuda o consuelo, e igualmente centrada en sí misma:







































Todo lo que una persona es y experimenta y no experimentará nunca, en cuerpo y en mente, todas estas cosas son expresiones diferentes de ella misma y de una raíz, y son idénticas: y ni una sola de estas cosas, ni una sola de estas personas será nunca duplicada del todo, ni sustituida, ni ha tenido nunca un precedente exacto: cada una es una vida nueva e incomunicablemente tierna, herida por cada aliento y casi tan difícil de matar como fácil de herir: que resiste, durante un tiempo, sin defensa, los enormes asaltos del universo:




















...cómo es posible que una piedra, una planta, una estrella puedan asumir el peso de ser; y cómo un niño puede asumir el peso de respirar; y cómo, a través de tan larga continuación y acumulación del peso de cada momento sobre otro, puede cualquier criatura soportar la existencia y no romperse totalmente en fragmentos y desaparecer:








Fotografías de Walker Evans.
Textos de James Agee.
Extraído todo de "Elogiemos ahora a hombres famosos" de J.A. y W.E.
Imágenes bajadas de la red.






lunes, 3 de junio de 2013

"Lewis Hine"







LOS CAZADORES deMENTES




Lewis Hine
EEUU, 1874-1940




Foto: Robert W. Marks.






          Tuve, en el curso de mi vida, muchísimas vinculaciones con muchísima con gente seria. Viví mucho con personas mayores. Las he visto muy de cerca. No he mejorado excesivamente mi opinión.






































<<Es cuestión de disciplina. Cuando termina uno de arreglarse por la mañana debe hacer cuidadosamente la limpieza del planeta. Hay que dedicarse regularmente a arrancar los baobabs en cuanto se los distingue entre los rosales, a los que se parecen mucho cuando son muy jóvenes. Es un trabajo muy aburrido, pero muy fácil.>>























                                                                                                
El cuarto planeta era el del hombre de negocios. El hombre estaba tan ocupado que ni siquiera levantó la cabeza cuando llegó el principito.
- Bueno días -le dijo éste-. Su cigarrillo está apagado.
- Tres y dos son cinco. Cinco y siete, doce. Doce y tres, quince. Buenos días. Quince y siete, veintidós. Veintidós y seis, veintiocho. No tengo tiempo para volver a encenderlo. Veintiséis y cinco, treinta y uno. ¡Uf! Da un total, pues, de quinientos un millones seiscientos veintidós mil setecientos treinta y uno.
- ¿Quinientos millones de qué?
- ¡Eh! ¿Estás siempre ahí? Quinientos millones de... Ya no sé... ¡Tengo tanto trabajo! Yo soy serio, no me divierto con tonterías. Dos y cinco, siete...
- ¿Quinientos millones de qué? -repitió el principito, que nunca en su vida había renunciado a una pregunta, una vez que la había formulado.
El hombre de negocios levantó la cabeza:
- En los cincuenta y cuatro años que habito este planeta, sólo he sido molestado tres veces. La primera fue hace veintidós años por un abejorro que cayó Dios sabe de dónde. Produjo un ruido espantoso y cometí cuatro errores en una suma. La segunda fue hace once años por un ataque de reumatismo. Me hace falta ejercicio. No tengo tiempo para moverme. Yo soy serio. la tercera vez... ¡Hela aquí! Decía, pues, quinientas un millones...
- ¿Millones de qué?
El hombre de negocios comprendió que no había esperanza de paz.
- Millones de esas cositas que se ven a veces en el cielo.
- ¿Moscas?
- Pero no, cositas que brillan.
- ¿Abejas?
- ¡Pero no! Cositas doradas que hacen desvariar a los holgazanes. ¡Pero yo soy serio! No tengo tiempo para desvariar.
- ¡Ah! ¿Estrellas?
- Eso es. Estrellas.
- ¿Y qué haces tú con quinientos millones de estrellas?
- Quinientos un millones seiscientos veintidós mil setecientos treinta y uno. Yo soy serio, soy preciso.
- ¿Y qué haces con esas estrellas?
- ¿Qué hago?
- Sí.
- Nada. Las poseo.
- ¿Posees estrellas?
- Sí.
- Pero he visto un rey que...
- Los reyes no poseen; <<reinan>>. Es muy diferente.
- ¿Y para qué te sirve poseer las estrellas?
- Me sirve para ser rico.
- ¿Y para qué te sirve ser rico?
- Para comprar otras estrellas, si alguien las encuentra.
Este, se dijo el principito, razona un poco como el ebrio.
Sin embargo, siguió preguntando.
- ¿Cómo se puede poseer estrellas?
- ¿De quién son? -replicó, hosco, el hombre de negocios.
- No sé. De nadie.
- Entonces son mías, pues soy el primero en haberlo pensado.
- ¿Es suficiente?
- Seguramente. Cuando encuentras un diamante que no es de nadie, es tuyo. Cuando encuentras una isla que no es de nadie, es tuya. Cuando eres el primero en tener una idea, la haces patentar y es tuya. Yo poseo las estrellas porque jamás, nadie antes que yo, soñó con poseerlas.
- Es verdad -dijo el principito-. ¿Y qué haces tú con las estrellas?
- Las administro. Las cuento y las recuento -dijo el hombre de negocios-. Es difícil. ¡Pero soy un hombre serio!
El principito no estaba satisfecho.
- Yo, si poseo un pañuelo, puedo ponerlo alrededor de mi cuello y llevármelo. Yo, si poseo una flor, puedo cortarla y llevármela. ¡Pero tú no puedes cortar las estrellas!
- No, pero puedo depositarlas en el banco.
- ¿Qué quiere decir eso?
- Quiero decir que escribo en un papelito la cantidad de mis estrellas. Y después cierro el papelito, bajo llave, en un cajón.
- ¿Es todo?
- Es suficiente.
Es divertido, pensó el principito. Es bastante poético. Pero no es muy serio.
El principito tenía sobre las cosas serias ideas muy diferentes de las ideas de las persona mayores.
- Yo -dijo aun- poseo una flor que riego todos los días. Poseo tres volcanes que deshollino todas las semanas. Pues deshollino también el que está extinguido. No se sabe nunca. Es útil para mis volcanes y es útil para mi flor que yo los posea. Pero tú no eres útil a las estrellas...
El hombre de negocios abrió la boca pero no encontró respuesta y el principito se fue.
Decididamente las personas mayores son enteramente extraordinarias, se dijo simplemente a sí mismo durante el viaje.


























...y por la noche me gusta oí las estrellas. Son como quinientos millones de cascabeles...
Entonces me siento feliz. Y todas las estrellas ríen dulcemente.


¡Y ninguna persona mayor comprenderá jamás que tenga tanta importancia!











Textos extraídos de "El Principito" de Antoine de Saint-Exupéry.
Fotografías bajadas de la red.








domingo, 2 de junio de 2013

"Rosa Olivares"





LA C(r)ÓNICA LUZ




Rosa Olivares
Madrid, 1955



Foto bajada de la red.








Ver








Todo está delante de nuestros ojos. 
El único problema es que nuestros ojos no ven. 

El hombre, no solamente el hombre romántico sino todos los hombres desde que este concepto ha servido para definir a nuestra especie, 
ha estado siempre dominado por un sentimiento absurdo y a la vez inevitable: 
querer saberlo todo, abarcarlo todo, querer ser todo.



Fotografía de enriqueponce.



...todo está en lo que podéis ver, incluso lo que no podéis ver. 
Todo está en lo que podéis oir, aunque no lo oigáis. 
Todo está en lo que podáis tocar, aunque no lo podáis tocar, porque todo está en vosotros mismos. 
En nuestra mente, en nuestro pensamiento está todo, incluso aquello que no nos atrevemos a pensar. 
En definitiva, el hombre se sitúa como nivel de percepción, de conocimiento.

No existe nada que no miremos, sólo existe lo que vemos y sólo existe porque lo vemos.




Texto de Rosa olivares extraído de "EINSAMKEIT. Un sentimiento alemán".




www.exitmedia.net




sábado, 1 de junio de 2013

"Chema Madoz"







LOS CAZADORES deMENTES




Chema Madoz
Madrid, 1958



Foto: Chema Conesa.








"En ninguna parte hay pipa alguna"













...apenas ha dicho <<esto es una pipa>>, 
ha tenido que retractarse y balbucir <<esto no es una pipa, sino el dibujo de una pipa>>, 
<<esto no es una pipa, sino una frase que dice que es una pipa>>, 
<<la frase "esto no es una pipa" no es una pipa>>; 
<<en la frase" esto no es una pipa", esto no es una pipa: este cuadro, esta frase escrita, este dibujo de una pipa, todo esto no es una pipa>>.









<<No busquéis allá arriba una verdadera pipa; aquello es un sueño; pero el dibujo que está aquí en el cuadro, firma y rigurosamente trazado, ese dibujo es el que hay que tener por verdad manifiesta.>>








El lenguaje impone una dictadura sobre su consumidor, decide lo que los parlantes deben, pueden y quieren decir.

Un signo es un signo porque es arbitrario.






Foto bajada de la red.




Obra fotográfica de Chema Madoz.
Obra pictórica de René Magritte.
Textos extraídos de "Esto no es una pipa" de Michel Foucault y Guido Almansi, en cursiva, en su Prefacio.

Imágenes bajadas de la red.

René Magritte. 
Bélgica, 1898-1967